¿Qué es cultura? ¡Vivir o trabajar en el extranjero para conocerla mejor!

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que es cultura

La cultura es el contexto en el que uno ha crecido. Es como el aire que respiramos o como el agua para el pez. Es tan omnipresente que ni siquiera nos damos cuenta de ello hasta el día que saltemos de nuestra pecera a otra nueva, ya que vivir en el extranjero es la clave para hacer visible tu cultura, tus valores culturales, tu filosofía de vida.

Llevo más que 20 años viviendo fuera de mi país y todavía sigo aprendiendo sobre mi cultura natal. Cada día es una aventura fascinante. Por eso recomiendo a todo el mundo vivir, trabajar y estudiar fuera una temporada. Te cambiará para siempre.

Nuestra cultura es lo normal hasta que salgamos de nuestro país para conocer otras culturas y así hacer visible la nuestra.
La cultura es como el agua de una pecera. Vivimos tan inmersos en nuestra cultura que difícilmente nos damos cuenta de ella. Representa la normalidad para nosotros. Vivir y trabajar fuera de nuestro país nos hace conscientes de nuestros valores culturales.

Aprovecha tus relaciones internacionales con personas de otros países

Cada vez que te encuentras con una persona de otro país, tienes la oportunidad no solo de conocer su cultura sino también para explorar la tuya. Te encuentras con otros valores que te pueden llevar a cuestionar los tuyos. Si realmente escuchas al otro, puedes detectar creencias sorprendentes que pueden chocar con las tuyas. También encontrarás reglas incomprensibles, sabores exóticos, gestos que cuesta descifrar y un concepto de “lo normal” que no te parece… pues, normal.

Mi experiencia principal ha sido en España, un país europeo, bastante moderno y desarrollado, pero que sigue también siendo la España de siglos (y milenios) pasados. Contrasta con mi cultura natal de los Estados Unidos. Y gracias a los españoles, cada día conozco mejor no solo a ellos, sino también a mi misma. Vivir aquí hace que cualquier detalle cotidiano se puede convertir en una lección intercultural. Gracias a esta maravillosa experiencia, puedo recomendarte a ti, que lo intentes.

La cultura fascina pero también preocupa, choca, descuadra

Trabajando y conviviendo con personas de otras sociedades descubrimos que la cultura no es una sola cosa, sino muchas. Es todo lo que uno aprende desde la cuna:

  • Cómo comer correctamente y qué comer, cuándo, con quién y de qué.
  • Cómo aprender, enseñar, estudiar, trabajar, amar, odiar, convivir, cuidar, recordar, olvidar, parir, vivir y morir.
  • Lo que es justo, injusto, bueno, malo, limpio, sucio, bonito y feo.
  • Lo que importa y lo que no.
  • Cómo decir las cosas.
  • Qué hacer, cuándo y cómo.
  • En quién confiar y cómo cultivar la confianza.
  • Y mucho más…

¿Qué hay diferencias individuales? ¡Por supuesto!.

 ¿Qué cada uno es un individuo? ¡No lo dudamos!.

¿Qué cada uno tiene su personalidad y su carácter? ¡Exactamente!.

Pero la cultura lo colorea todo; lo condiciona todo, afecta a todo.

Dejando la pecera a un lado… Ahora soy la planta y mi cultura es mi maceta, la tierra, el agua, el sol, el aire, el clima todo el entorno en el que crezco.

La cultura se puede comparar a la tierra. Somos como plantas creciendo en el contexto de nuestra tierra. Cuando cambiamos de una tierra a otra, igual que una planta, notamos la diferencia.
La cultura también se puede comprar con la tierra. Cambiar de una cultura a otra es como cambiar de maceta. Como una planta podemos sufrir un shock. Necesito tiempo para adaptarnos a otra cultura.

Cambiar de país es como cambiar de maceta.

El día en que me trasplanten a otra maceta, con otra tierra distinta, en otro lugar, con otra luz diferente y un clima nuevo para mí sufriré un shockEste shock lo he vivido no solo una vez, sino muchísimas veces. Porque cuanto más años vivo en España, más profundo llegan mis raíces, y chocan con nuevos obstáculos (valores, creencias o tradiciones que me cuestan comprender, aceptar o integrar en mi vida).

El shock me hace tropezar con un aspecto de la cultura que me cuesta aceptar, suele dejarme como una planta que acaba de cambiar maceta (con las hojas por los suelos), pero pronto encuentro la manera de adaptarme. Y con el tiempo vuelvo a ser fuerte incluso más verde y vibrante que antes.

Eso es la experiencia de la interculturalidad.

¡Qué viva la cultura!

 

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