¡Cuidado con el choque cultural de relojes y agendas!

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El tiempo crea choque cultural en las relaciones internacionales y la internacionalización de una empresa

Nuestra manera de concebir, definir e utilizar el tiempo es fuente de miles de choques culturales. Cuando cambias de país, o internacionalizas una empresa, o trabajas en un equipo internacional o multicultural, prepárate para el “choque de agendas”.

Ante todo, hay que comprender que dos principales formas de organizar el tiempo y la agenda:

choque cultural de agendas
En las relaciones internacionales las definiciones y los usos del tiempo son fuentes de muchos choques culturales. Cualquier empresa en fase de internacionalización debería considerar estas diferencias. Las culturas de enfoque lineal mueven muy rápido y parecen sufrir un déficit de tiempo. Las culturas de orientación flexible hacía el tiempo van más despacio y parecen disfrutar de un superávit de tiempo.

En países como Suiza, Reino Unido o los Estados Unidos, la mayoría de las personas prefieren seguir una secuencia lineal. Esto significa que hay una agenda donde cada actividad tiene su lugar, su hueco. Hay que cumplir la agenda escrupulosamente, respetando el tiempo reservado para cada actividad.  Hay que ser puntual para no alterar la agenda, y puntual significa llegar un poquito antes de la hora prevista para el comienzo de la actividad.

En países como España, México o China, la mayoría de las personas prefieren más flexibilidad a la hora de organizarse en el tiempo. En países “flexibles”, existen agendas, planes y objetivos, pero su cumplimiento es menos rígido. Es importante saber que la puntualidad se define de una manera distinta según la cultura de cada país.

choque cultural y formacion intercultural
En las culturas colectivistas donde las relaciones interpersonales tienen mucho más importancia, el tiempo y la agenda suele organizarse de manera mucho más flexible que en países individualistas donde prima la productividad incluso por encima de las relaciones interpersonales.

¿Porqué existen estas diferencias culturales entre unos países y otros?

Los antropólogos y otros expertos distinguen entre culturas de acción y culturas de relación:

Los países donde prefieren un uso rígido y linear del tiempo, son países donde reina la acción y la productividad. Generalmente son países individualistas, desarrollados y con un buen nivel de bienestar económico. Para ellos el tiempo es dinero; es el bien más valioso que hay que “invertir”, “utilizar”, “rentabilizar”, “exprimir”, “maximizar” y mucho más.

Los países donde prefieren más flexibilidad son países donde valoran por encima de todo sus relaciones personales con familiares, amigos y hasta socios o compañeros de trabajo. Generalmente son países colectivistas, quizás algo menos desarrollados y productivos, pero tampoco tienen que ser países pobres. Para muchos de estos países, la productividad es importante, pero no lo más importante. Están dispuestos a sacrificar algo de productividad para invertir más en su relación con los demás miembros de su grupo (su colectivo; sea familia, amigos o compañeros)  y en disfrutar de la vida misma, en el presente.

¿Cómo es el choque cultural entre los rígidos lineares y los flexibles?

El uso del tiempo y la organización de la agenda puede ser fuente de choque cultural.
El uso del tiempo es una fuente constante de choques culturales en todo el mundo. Si es difícil a veces ponernos de acuerdo con personas de nuestra misma cultura, puede ser todo un reto coordinarnos y sincronizarnos con personas de otras culturas.

Puntualidad Intercultural

Esta es la fuente número uno de choque cultural en las relaciones internacionales, simplemente porque creemos que nuestra definición de puntualidad es la única (esto se llama etnocentrismo, por cierto).

Mi obsesión con la puntualidad a la estadounidense (llegar 5 minutos antes) me ha creado más que un choque cultural en España. Aquí puedes llegar unos minutos tarde sin problema. Además es normal que un evento comienza 15 o 20 minutos tarde sin perturbar a nadie (nada más que a mi).

En una cultura de tiempo linear, “llegar tarde” según sus reglas, es equivalente a un pecado mortal, porque estás perdiendo el recurso más precioso del otro, perturbando su agenda y afectando su productividad.

En una cultura de tiempo flexible, anteponer la puntualidad o la productividad a las personas es equivalente a un pecado mortal porque no hay nada más importante que un familiar, amigo o compañero.

Atención al público en las relaciones internacionales

El tiempo se utiliza y se valora de distintas maneras en las culturas individualistas y colectivistas.Esta es otro fuente importante de malentendidos y choques culturales en las relaciones internacionales. Porque en una cultura de tiempo lineal, solo se puede atender a una persona a la vez mientras que en una cultura de flexibilidad, se permite atender a varias a la vez.

Todavía, después de 20 años viviendo y trabajando en España, me cuesta aceptar que un dependiente que me está atendiendo a mi, sigue contestando las preguntas de otros clientes. A veces tengo que esperar mucho más tiempo mientras que busca respuesta al otro, antes de terminar mi transacción.

Pero me imagino que para un español en USA el choque sería exactamente lo contrario. ¿Cómo podría ser que un dependiente le obligara a quedarse esperando en la cola solo para una pregunta “rápida”? ¿Qué tipo de atención al público es esa?

Reuniones en un contexto internacional

Una vez que nos adentremos en otra cultura, aquí también vamos a encontrar importantes choques culturales. En el fondo, tenemos que saber que el motivo de una reunión de trabajo en una cultural linear es resolver asuntos de la manera más eficaz para seguir rindiendo después. Pero no es así en una cultura colectiva de tiempo flexible. En esas culturas, el motivo de la relación no es solo tratar temas sino estar juntos y fomentar nuestros lazos interpersonales, fortalecer nuestras relaciones.

La formación intercultural ayuda a los empleados a empresas internacionales a ponerse de acuerdo en el uso del tiempo y la organización de sus agendas.

He vivido este choque cultural en primera persona una y otra vez durante 20 años en España. Está claro, culturas como la mía – tan lineares y rígidas – agobian a culturas más flexibles, como la que tengo aquí en España. Nos ponemos nerviosos cuando la reunión comienza tarde (porque todo el mundo está llegando, hablando, intercambiando noticias, dándose besos…) y luego estamos perdidos ante la falta de una agenda clara. – ¿Cuál es el plazo de tiempo reservado para tratar cada tema? Nos preguntamos. – ¿Cuándo van a terminar para que pueda seguir trabajando?

Desde el punto de vista linear del tiempo, hay ansiedad porque no se puede “planificar” y hay que reorganizar todas las actividades y tareas desplazadas por una reunión que claramente va a durar mucho más tiempo de lo que hemos previsto.

Desde el punto de vista flexible, hay ansiedad porque parece imposible disfrutar de un tiempo juntos con personas que solo quieren terminar cuanto antes para volver a trabajar…

El uso del tiempo y la organización del tiempo es una fuente de choque cultural pero se puede superar con la formación intercultural.

Relaciones personales interculturales e internacionales

¡Ojo si eres de una cultura flexible! Tus compañeros, socios y nuevos amigos de culturas inflexibles con el tiempo intentarán programarte a ti en sus agendas. Olvídate de la espontaneidad: o tienes hueco en la agenda o no. Es así de fácil. Y en mi país natal (Estados Unidos), conviene pedir cita u organizar una actividad con un familiar o amigo con mucha antelación. ¿Cuánto? Depende de la persona, así que mejor preguntar.

Y para que nadie se haga el etnocéntrico, vamos a recordar que los flexibles también chocan a los inflexibles. Tienen cosas importantes para hacer, agendas para cumplir, rascacielos por construir y montañas por subir. Cuentan con tu comprensión y tu colaboración, respetando su agenda, por supuesto.

Y esto es solo la punta del iceberg de choques culturales relacionados con las diferentes maneras de definir, organizar y emplear nuestro tiempo.

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