Una clave para superar el choque cultural

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El choque cultural es una fase de adaptación a otra cultura. Se puede superar.

Hay muchísimas claves para superar el choque cultural, pero una de las mejores es simplemente “cambiar el chip” para ver la situación de otra manera. Se trata de cuestionar nuestras ideas fundamentales sobre lo que nos está ocurriendo en nuestro nuevo entorno. Requiere ver todo con nuevos ojos.

Tenemos que cambiar nuestra interpretación de los eventos.

Una manera práctica y eficaz para cambiar el chip es arrojando luz sobre tres preguntas que contestamos de manera totalmente inconsciente miles de veces al día, todos los días, estemos donde estemos:

  • ¿Qué ocurre?
  • ¿Qué significa?
  • ¿Qué hago/siento?

Sin darnos cuenta estamos continuamente decidiendo qué es lo que ocurre a nuestro alrededor, qué sentido tiene y luego como reaccionar tanto a nivel emocional como a nivel de hacer o decir algo.

El choque cultural se puede superar.
Hay que cambiar nuestras respuestas a preguntas básicas para poder superar el choque cultural.

Un ejemplo de como creamos nosotros mismos un choque cultural:

Este es solo un pequeño ejemplo de cómo podemos contestar mal estas preguntas básicas en un contexto intercultural:

Viviendo en España, tengo un problema importante con el parking. En mi país natal, no se aparca nunca jamás en doble fila. En realidad, no hace falta hacerlo porque tenemos mucho sitio para aparcar. Proporcionar espacios para aparcar forma parte de nuestra cultura.

En España sí se aparca en doble fila,  porque realmente escasea el parking en muchos sitios. No forma parte de la cultura dedicar grandes espacios para el aparcamiento de coches.

Durante muchos años el parking en doble fila en España me provocaba un continuo choque cultural con todo el malestar que conlleva. ¿Porqué? Porque sin darme cuenta, este fue mi discurso inconsciente:

  • ¿Qué ocurre? Alguien se ha aparcado en doble fila.
  • ¿Qué significa? Están bloqueando la salida de otro vehículo, lo cual indica una profunda falta de educación. Significa no considerar a los demás. ¡Es egoísta! Además es una violación de los derechos de quien ha llegado primero y ha aparcado correctamente… Es una injusticia. ¡Qué horror! ¡Qué desastre! ¡Qué anarquía!
  • ¿Qué hago? Me enfado. Protesto. Pongo una nota en el cristal de mi coche pidiendo que por favor no se aparque en doble fila porque tengo prisa y necesito poder salir… Y no me hacen, caso así que me enfado más…

Conclusión: ¡Yo no puedo vivir así! (Un síntoma claro de choque cultural)

Cambiar mi interpretación de los hechos, cambió mi reacción.

Hasta que un día, por fin, cambié el chip. Tuve la suerte de escuchar una charla de Tony Robbins para hacerme consciente de cómo yo misma estaba creando mi propio malestar. Robbins explicó las tres preguntas, su efecto sobre mi punto de vista y mis emociones. Y después, aprendí a contestarlas de otra manera. Ahora mi discurso interno va algo así:

  • ¿Qué ocurre? Alguien se ha aparcado en doble fila.
  • ¿Qué significa? Significa que el pobre está tan desesperado como yo porque simplemente no hay suficiente parking para todos en todo momento. Así que se está apañando como pueda. No es la mejor solución, pero tampoco tiene la culpa porque… no hay parking. Y no hay parking porque la ley no obliga al promotor a crear suficientes espacios de parking para el uso que se da cada edificio; y la ley no obliga a crear parking porque haría subir los precios de todo relacionado con la construcción hasta un nivel astronómico… y eso no puede ser en un país donde todavía hay gente que no puede costearse una vivienda cuando es un derecho garantizado por su constitución…
  • ¿Qué hago? Me adapto a lo que hay aquí. Hasta aparco en doble fila de vez en cuando si no hay otra opción. (Pero lo que no hago es subir al décimo para tomar café con la abuela mientras que otro pobre desgraciado está abajo en la calle, desesperado porque mi coche le está bloqueando el paso ¡y ni escucho los pitidos de su claxon!)

Recuerda la pregunta clave

El choque cultural se puede gestionar.
El choque cultural se puede gestionar, reducir o incluso eliminar si encontramos otras respuestas a preguntas fundamentales.

Como vemos, la pregunta clave es – ¿Qué significa? – porque es allí donde podemos efectuar un cambiar radical. Según el significado que damos a las cosas, al comportamiento de las personas, a lo que nos diga una persona, a nuestras circunstancias, vamos a sentir y actuar de una manera u otra. Cambiando nuestra interpretación, todo cambia.

Estas tres preguntas tienen sus raíces en la filosofía clásica, en la escuela del estoicismo. Hoy en día se están popularizando gracias a la terapia cognitiva utilizado por psicólogos en todo el mundo. Son muy útiles en la vida cotidiana, pero también ante el choque cultural.

Porque en realidad, el choque cultural es la vida normal y cotidiano multiplicado por 10 o 100 o 1.000, dependiendo de la intensidad del choque… Y si es importante cambiar el chip y ver nuestros problemas cotidianos desde otro punto de vista cuando estamos dentro de nuestra zona del confort, es imprescindible hacerlo cuando estamos fuera, en otro país, otra cultura y jugando el juego de la vida según otras reglas.

Ser feliz en Alaska es un libro que ayuda a superar el choque cultural.
Este libro es un manual para quien quiere superar el choque cultural.

Libro recomendado:
Ser feliz en Alaska,
por Rafael Santander

Este libro es un manual para quien quiere superar el choque cultural.

Enlace interesante: Entrevista de radio con Rafael Santander
sobre el libro: Ser feliz en Alaska.

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