Global Dexterity: Cómo adaptarte a otra cultura sin perder tu identidad

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Claves para vivir y trabajar en otro país, superar el choque cultural y adaptarse a la nueva cultura.

Global Dexterity es un libro que enseña un método para adaptarte a otra cultura sin perder tu identidad personal en el proceso. El autor, Andy Molinsky, tiene experiencia tanto viviendo y trabajando en Europa como trabajando con inmigrantes en los Estados Unidos. Es profesor de ADE en la Universidad de Brandeis, especializado en integración intercultural.

El libro Global Dexterity me ha servido para reflexionar sobre mi proceso de adaptación. Soy de los Estados Unidos y llevo más que 20 años viviendo en España, y aún me cuesta adaptarme a algunos aspectos de la cultura. Ahora tengo nuevas ideas para seguir profundizando en la cultura de este país. Sobre todo tengo que reconocer que me cuesta adaptarme, a veces, precisamente porque tengo la sensación de “perder mi identidad” cuando hago ciertas cosas “a la española”. Vemos los retos con los que nos enfretamos a la hora de adaptarnos.

Tres retos a los que enfrentarse en el proceso de integración

En primer lugar Molinsky presenta tres retos que dificultan la adaptación intercultural:

  1. Ser auténtico Sentirte como tú y no como un impostor cuando intentas “ser como ellos”.
  2. Ser capaz  Aprender las habilidades que te faltan para ser y hacer “como ellos”.
  3. Ser feliz  Cambiar tu forma de pensar para realmente disfrutar “siendo como ellos”.

Recomiendo leer el libro si es solo para conocer a fondo estos tres retos porque Molinsky los tiene muy bien estudiados. En mi experiencia son reales; los he vivido y los sigo viviendo. En algunos ámbitos, como el de la familia extensa o del sistema educativo (para mis hijos) los he superado bastante bien. Pero en otros, como el del trabajo o del sistema de salud, me quedan numerosas asignaturas pendientes.

Ahora, gracias a Molinsky tengo ideas frescas para apreciar valores culturales de España que todavía no me han cundido (aún después de tanto tiempo aquí).

Claves para adaptarse a otra cultura y superar el choque cultural
Hay que dice que cuando en roma haz como los romanos, pero no siempre es así de fácil. Adaptarse sin perderse en el proceso es un arte que requiere mucha reflexión. Mejor que una adaptación total es una adaptación personalizada, a la carta.

¿Adaptación a la carta? O ¿Adaptación personalizada?

La clave para adaptarte a otra cultura, según Molinsky, está en la personalización de tu proceso. Tu no eres ruso, chino, indio y quizás tampoco estadounidense, o chileno, mexicano o español. Tienes una cultura propia, la de tu país natal, la de tu región, incluso la de tu familia. También tienes tu propio carácter y personalidad. Es lógico que te sientes mal cuando te citan el refrán (otra vez) “Cuando  a Roma fueres, haz lo que vieres”. Que no es más que la traducción del latín: Cum Romae fuerites, Romano vivite more. Cuando estés en Roma, vive con sus costumbres romanas.

Busca tu punto de adaptación

Analiza bien lo que te está costando —irritando, molestando, provocando— en el trabajo, en la calle, en tus relaciones sociales y familiares en tu nuevo país. ¿Qué cambios te exige esta sociedad para avanzar en el trabajo, integrarte en tu familia política, ser aceptado por el vecindario o hacer nuevos amigos. Haz una lista para después identificar precisamente qué es lo que los demás esperan de ti, qué comportamientos, palabras, gestos. ¿Qué significaría en este contexto “hacer como ellos”? ¿Y por qué te cuesta tanto? Después, tienes que abandonar el plan de “adaptación total” para buscar un punto adaptación que cabe dentro de tus posibilidades. Tienes que sentirte realmente cómodo para que asienten los cambios a largo plazo en tu vida.

Por ejemplo, si procedes de una cultura de comunicación indirecta donde hay que cuidar las formas y decir las cosas con delicadeza para no herir a nadie, te costará la comunicación directa que favorecen en países como los Estados Unidos, Alemania o Israel. Te costará recibir un mensaje directo, dicho “sin pelos en la lengua”, pero te costará aún más despachar un mensaje directo, “poniendo las cartas sobre la mesa” y “diciendo las cosas como son”.

Mi caso es el contrario: para los españoles puedo parecer como “un toro en una tienda de cristal” a la hora de comunicar sobre un problema o presentar una opinión contraria. Si tengo un problema con un familiar, amigo o compañero de trabajo quiero sacarlo a la luz, hablarlo y buscar un consenso. Si no estoy de acuerdo con mi jefe, quiero decírselo (con amabilidad y sinceridad)  Pero aquí se hace las cosas de otra manera.

Molinsky me ha animado a buscar pequeños cambios que cumplan con los requisitos de mi nueva cultura sin comprometer mi identidad o violar mis principios. Cada día descubro nuevas maneras para tratar temas difíciles con sinceridad —algo que valoro mucho y que necesito para sentirme yo— pero con muchísimo más tacto. Ha sido un proceso largo (muy largo), que todavía continua, pero que vale la pena.

Adaptarse a otra cultura, trabajar en otro país, vivir en el extranjero requiere adaptación
Una buena adaptación requiere reflexión. Hay que analizar la cultura de tu destino para encontrar un punto de adaptación que encaja con tu zona del confort. Es posible adaptarse sin sentirse como un impostor.

Encuentra tu propia motivación para adaptar

Además de buscar tu punto de adaptación, es muy importante – explica Molinsky – que los cambios tienen sentido para ti. Tienes que estar convencido, o no va a funcionar. Y para estar convencido, Molinsky ofrece cuatro consejos:

Relacionar tu adaptación con tus metas personales

Es más fácil cambiar si ves como te ayuda cumplir tus propios objetivos. ¿Quieres conseguir el contrato? Quizás sea necesario cambiar tu forma de comunicar, de relacionarte, de hacer una presentación o incluso hablar en público. Cuando el beneficio está claro, el cambio es más atractivo.

Relacionar tu adaptación con tus valores personales

¿Quieres tener razón o estar feliz? ¿Qué es lo que más valoras? ¿La razón o la felicidad? Es solo un ejemplo de cómo podemos elegir entre diferentes valores personales para conseguir diferentes resultados. Intenta ver como los cambios y adaptaciones que tienes que hacer están relacionado con algún que otro valor personal y el proceso se te hará más leve.

En mi caso, donde he tenido que aprender un estilo de comunicación más indirecta, tengo que reconocer que mientras valoro muchísimo la sinceridad, de igual modo valoro la paz, la armonía y la diplomacia. Aunque ahora me vuelco más en las artes diplomáticas.

Relacionar tu adaptación con tus valores culturales

Igual que valores personales, tenemos valores culturales y podemos elegir entre varios para adaptarnos mejor a una nueva cultura. En los Estados Unidos, por ejemplo, utilizamos una comunicación directa en parte para ahorrar tiempo, porque valoramos la eficiencia y la productividad (a veces parece que por encima de todo). Sin embargo, también nos inculcan la importancia de respetar a los demás. ¿Cómo puedo justificar una falta de respeto hacía mis familiares y colegas? En España, se justifican para transmitir un mensaje claro y rotundo.  Personalmente pienso, que ese no es estilo ni el tono correcto, aun justificandose. Y eso me hace más fácil aceptar que soy yo quien tiene que cambiar su forma de comunicar – y no ellos.

Andy Molinsky es el autor de Global Dexterity un libro que enseña técnicas de adaptación intercultural.
Andy Molinsky es profesor de ADE en Brandeis University. También es el autor de dos libros sobre adaptación intercultural: Global Dexterity y Reach (solo en inglés). Son dos recursos excelentes para superar los grandes retos de la adaptación a otro país.

Ponte en el lugar de tu nueva cultura

Este es el último consejo de Molinsky: la regla de oro. ¿Cuál es su punto de vista? ¿Porqué hacen las cosas de esta manera? ¿Por qué funciona para ellos? Si entramos en su lógica puede ser más fácil adoptarla y adaptarnos a ella.

He puesto a prueba los consejos de Molinsky tanto para analizar mi adaptación a lo largo de 20 años en España como para estudiar algunos cambios que tengo pendientes. Sus consejos son útiles, pero más que nada me han servido de inspiración para profundizar en mi adaptación aquí en el extranjero, lejos de la cuna de mi cultura natal.

Recomiendo este libro a todos los expatriados que se sienten frustrados ante algún reto de adaptación. Molinsky escribe desde un punto de vista norteamericana, pero es fácil adaptar sus ideas a cualquier dilema intercultural. Felicito a este autor por ofrecer un método tan práctico e útil para los que están luchando para adaptarse a situaciones difíciles. Le felicito por ayudarnos a  desenredar cualquier nudo que tiene bloqueado nuestra adaptación. Y le felicito por facilitar el reto que supone vivir, trabajar y estudiar en el extranjero.

¡Muchas gracias, Andy Molinsky!

Lectura recomendada: Supere el síndrome del impostor, Harvard Business Review en español

Claves para la integración intercultural
Andy Molinsky es profesor de ADE especializado en relaciones internacionales y adaptación intercultural.
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