¿Por qué los españoles quieren tanto a su jamón serrano?

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El jamón serrano tiene mejor saber si está correctamente cortada.

Hay un olor curioso en España.

Es un aroma muy antiguo que nos lleva por un laberinto cultural con raíces de la época musulmana y romana, que vivieron hace tantos siglos  atrás en la vieja Hispania. Es un alimento que tiene loco a los españoles, pero que a mi personalmente, me tiene perpleja. Mi pregunta es ¿Cómo puede un solo alimento despertar tanta pasión en las personas?

Recuerdo ese fuerte olor cuando llegue aquí por primera vez. En medio del calor seco de agosto iba andando por las calles de Madrid preguntándome ¿A qué huele? ¿De dónde viene ese olor?  Asi que siguiendo el corriente de aire que salía de un bar, metí la cabeza y vi las patas de jamón serrano colgando por el techo y las paredes…  ¿Qué demonios hacían allí esas piernas ¡enteras! de animal? ¡Y todavía con pezuña! ¿Qué tipo de decoración era esa? ¿Para qué sirven? ¿No se comerán, verdad?

Jamás me imaginaba que sí, era para comer. Y que ese olor tan, pues tan…. tan “curioso” para mi, suscitaba suspiros de amor y salivar entre los españoles.

*Aún que se que es un delito, voy a llamar jamón serrano a todo jamón curado de España, hasta la más pata negra que no ha comido más que bellotas durante toda su vida. Las denominaciones de origen y demás detalles son para otro día o aquí.

El jamón serrano tiene una larga historia en España y es símbolo de su cultura.
El jamón serrano es un símbolo cultural muy importante en España. Hay que saber algo sobre el jamón para entender mejor la cultura de este país.

El jamón serrano es la viva historia de una cultura milenaria

Este jamón curado está en todas partes: restaurantes, bares, supermercados, “jamonerías” y, por supuesto, también en las casas. (Hasta en mi casa ha entrado más de una pata con pezuña incluida).

Es más, se puede ver a la gente comiendo jamón en todas partes y a todas horas, hasta para desayunar. Pero también veo que gusta para el aperitivo. Para tomar con huevos o patatas o pan o en croquetas, para merendar o para cenar. Y si recibes de regalo una pata (entera, con pezuña incluida) sabrás que has entrado en el club, que te quieren como amigo (mucho) o que te aprecian como cliente (un montón).

Recibí mi primera pata de jamón serrano (de pata negra, me imagino) con la boca abierta y los ojos como platos. No sabía si llorar, gritar o salir de mi propia casa corriendo. En realidad, era para mi marido; un regalo de su empresa para premiar los buenos resultados de todo el equipo. Pero a mi me dio igual: era una pata de animal (con pezuña incluida) en mi casa que, según mi marido, iba para mi cocina (¿He dicho con pezuña incluida?) 😀

De allí comenzó mi odisea con el jamón serrano. Más que nada, quería saber, ¿porqué aman tanto los españoles a su jamón, a su sabor, su aroma, incluso su presencia en sus vidas?

Lo que he descubierto es que el jamón serrano es un gran símbolo cultural en España. Es otro iceberg cultural que hay que explorar por debajo de la superficie para comprenderlo. Hace años me puse a bucear y mirad lo que he descubierto…

El jamón serrano tiene una historia fascinante y que se puede trazar hasta los tiempos romanos.
La historia del jamón serrano se remonta a la época romana y según los historiadores fue una delicia muy apreciada.

Comer jamón serrano fue en la historia una cuestión de vida o muerte

Los españoles me dicen que quieren tanto a su jamón porque “está buenísimo”.

No me lo creo.

A mi me encanta el chocolate. Se me hace la boca agua solo pensar en mis bombones favoritos de Bélgica.  Pero no me ofendo si tu no compartes mi pasión. En cambio, un español sí se ofende si no compartes el amor que siente por su jamoncito. Dirán que no, pero lo he vivido  y más de una vez.

Durante años esto fue un choque cultural muy duro para mi porque yo no obligo a nadie a comer lo que a mi me gusta. ¿Porqué se empeñaban en obligarme a comer sus jamones?

Hasta que un día encontré la respuesta: había una vez cuando comer jamón serrano en España fue una cuestión de vida o muerte. Después de más de 700 años de civilización musulmana en esta península, llegaron los Reyes Católicos y con ellos la Santa Inquisición de su Iglesia Católica. ¿Cómo distinguir los auténticos cristianos de los musulmanes y judíos que solo querían salvar su pellejo con sus falsas confesiones? Muy fácil ¡observando quién comía jamón y quién no!

Con la llegada de los terribles inquisidores, comer jamón podría salvarte de un apretado encuentro con sus espinosas maquinas de tortura. Podría marcar la diferencia entre una vida tranquila y una muerte violenta (y muy, muy despacito). ¿Quién no comería jamón, con mucho gusto, en todas partes y a todas horas? ¿Quién no colgaría jamones de sus paredes y sus techos? ¿Y el olor? ¡Qué gusto de aroma! Porque olía a la vida misma.

En la historia del jamón serrano aprendemos que comer jamón fue una manera de escaparse de la inquisición española.
La Inquisición fue el protagonista de esta pintura de Francisco de Goya (1746-1828).

El jamón serrano nos enseña sobre la cultura española

El jamón serrano no solo se come; también se puede estudiar. Una vez más, la cultura se puede aprender comiendo. Yo lo veo como un iceberg más en la cultura de este país. Todos los sabores y olores y finas lonchas y patas enteras (y pezuñas) que encuentro por encima de la superficie provocan mi curiosidad.

Valores: Jamón serrano como símbolo cultural

Ahora no me extraña que los españoles valoran tanto el jamón, hasta hoy. Durante cientos de años fue un símbolo de pureza cristiana, una prueba de fe. Como dice el refrán “Más cristiano es el jamón que la santa inquisición”. (Más refranes sobre jamón serrano español aquí.)

Creencias: El jamón serrano incuestionable

Es fascinante conocer las creencias de otra cultura porque sorprende lo que otros pueden creer sin cuestionar. Y también porque nos pueden llevar a cuestionar nuestras propias creencias, que tampoco solemos pararnos a debatirlas o ponerlas en duda.

¿Qué creen los españoles acerca de su querido jamón? Aquí tengo algunas creencias que me han sorprendido:

  • Creen que es una delicia universal que gustará a cualquier persona en el mundo. Sugerir lo contrario es como decir una blasfemia (o insultar a su madre).
  • Hay gente que cree que las exportaciones de jamón a los Estados Unidos podrían dejar a los españoles sin jamón. Lo cierto es que el jamón curado es un producto gourmet en EE.UU. y solo hay que mirar las estadísticas para saber que España exporta más (mucho más) costillas de cerdo a USA y poquísimo jamón serrano…
  • He encontrado a muchísimas personas en España que creen que el jamón serrano es un alimento sano por excelencia. Puede que tengan razón, pero puede que también exageren un poquito. Y seguro que los vegetarianos, veganos, musulmanes y judíos no lo creen, o creen que otro alimento es aún más sano todavía.
  •  También noto que muchísimas personas aquí que creen que no pueden vivir sin jamón serrano. ¿Cómo lo sé? Porque cada año envío a muchos españoles al extranjero y noto cierta ansiedad cuando saben que tendrán que vivir sin jamón serrano.
Hay que saber cortar el jamón serrano en finas lonchas.
Cortar un jamón requiere habilidad y arte. Es una especialidad muy apreciado en España porque el sabor depende en parte de un buen corte en finísimas lonchas.

Actitudes: jamón serrano en el centro del universo

Las actitudes de una cultura nos hablan de lo que es bueno o malo, normal o raro y siempre nos llevan al etnocentrismo: lo nuestro es lo mejor. En este caso, el jamón es bueno y lo normal es comerlo. Si no lo comes, no eres normal, eres raro. Y ni te atrevas a decir que es malo.

A mis amigos españoles, no les gusta cuando hago esta comparación, pero el jamón serrano es para el español lo que la crema de cacahuete es para muchísimas personas en los Estados Unidos. Mientras a los niños en España aprenden que el jamón es el mejor alimento del mundo, el más sano y más completo, a los niños en mi país natal aprenden exactamente lo mismo sobre nuestro “peanut butter”. (Leer más sobre la crema de cacahuete aquí.)

Los embutidos son productos que compiten con el jamón serrano en España.
En España el jamón serrano es el rey, pero hay otros favoritos también: chorizo, morcilla, lomo – y todo hecho de cerdo.

Mi vida entre jamones

Hace 20 años, vivir entre jamones fue todo un choque cultural para mi; confieso que el jamón era mi enemigo. No lo quería en mi casa (con o sin pezuña). No lo quería oler. Y por favor, no quería que nadie más me presionara para comerlo.

Pero, ahora llevamos 20 años conviviendo. Hacemos la compra juntos en el supermercado, cada semana: allí el jamón me está esperando en su pasillo  colgando de las paredes. Vamos a las mismas fiestas, donde el jamón siempre aparece en el aperitivo, las comidas, las cenas. Siempre le encuentro en casa de mis suegros y hasta pasamos las navidades juntos.

Hoy sigo lejos de sentir pasión por el jamón serrano, pero ya no es el enemigo. Incluso, creo que ya somos amigos. Porque tenemos muchísimos amigos en común, y cualquier amigo de mis amigos…

 

Libros sobre el jamón curado de España:

El Jamón Serrano de la dehesa al paladar, Jesús Ventana

Grandes mentiras sobre el jamón, Enrique Tomás

El jamón, elegirlo, cortarlo, saborearlo, Juan Carlos Gómez Sierra

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2 comentarios

  1. Cuando vine a vivir en España, a mí me extrañó también los jamones colgando del techo en los buenos supermercados: ¿qué era esa cosa? Pero sin embargo al probarlo, me gustó, y mucho; hemos sido “amigos” desde entonces. No sabía nada de la historia de este alimento y me ha parecido ¡de lo más interesante!

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