Antes de ir al médico en otro país deberías saber…

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La sandidad en el exterior de tu país será diferente.

Antes de ir al médico en otro país, deberías saber que el choque cultural  estará presente en tu experiencia en consulta, y sobre todo, influirá en tu capacidad para:

  • Encontrar y acceder a los servicios que necesitas
  • Comprender, aceptar y seguir las instrucciones del médico
  • Reaccionar en situaciones de emergencia
  • Tomar decisiones tanto pequeñas como grandes

Vas a dejar atrás lo conocido. Y por muy bueno que sea el nuevo sistema de sanidad, las instalaciones y el personal médico, te vas a encontrar con diferencias. Algunas serán meras curiosidades, pero otros pueden sorprender, molestar u ofender… Y de allí viene el choque cultural.

El choque cultural tiene su lado positivo, pero…

El choque cultural no tiene que ser un proceso negativo. El choque cultural incluso tiene ventajas. Pero cuando estamos enfermos o preocupados por nuestra salud o el estado físico de un familiar, el estrés de lo nuevo, de lo desconocido y sobre todo de factores que no podemos ni controlar ni comprender puede multiplicar los efectos negativos —aúnque sean de corto plazo— del choque cultural.

Los síntomas del choque cultural en  la consulta médica

Cuando vas al médico en otro país puedes sufrir un choque cultural.

Cuando entramos en un centro médico extranjero con preocupaciones, dolor, ansiedad o miedo, cualquier diferencia cultural que no comprendemos puede ser un factor de estrés añadido. Algunas síntomas de choque cultural en estas circunstancias podrían ser estas:

  • Confusión – todo es nuevo; estamos perdidos; tenemos mucho que aprender
  • Impaciencia – todo tarda mucho tiempo; tantas cosas no tienen sentido
  • Frustración – cuesta comunicar; hacen las cosas de otra manera aquí…
  • Enfado – nuestra salud está en juego; parece que lo están haciendo “mal”
  • Paralización – no sabemos qué hacer; cuesta tomar decisiones sencillas

¿Qué tipo de diferencias podemos encontrar cuando vamos al médico en el extranjero?

Las instalaciones de la consulta marcan el comienzo de nuestra odisea…

Solo hay que entrar en un centro médico de otro país para darte cuenta de que todo va a ser diferente. Soy de Estados Unidos, un país que gira alrededor de la medicina privada, donde el cliente manda y todo está organizado para “captar clientes”. Los centros médicos tienen que ser atractivos y cómodos. Creo que para muchas personas de otros países, puede parecer hasta un poco exagerado…

Prepárate para ir al médico en EEUU.
Una típica sala de espero de un centro médico privado en EEUU.

Pero… ¡Cuál fue mi sorpresa cuando fui al médico por primera vez en España! El centro no estaba… decorado. La sala de espera era muy… básica. No había revistas, ni sillones, ni alfombras, ni hilo de música relajante…

Por primera vez en mi vida tuve que enfrentarme con estas preguntas: ¿Era necesario tanto lujo? ¿El ambiente de la sala de espera tiene algo que ver con la calidad del servicio médico?

Y poco a poco, me di cuenta de cuanto dinero gastamos en EEUU solo para atraer clientes a la consulta. ¡Qué desperdicio! Pero, aún así, durante mucho tiempo echaba de menos esas condiciones.

Primero consejo:

Cuando entras en la consulta del médico en tu país destino, observa tu alrededor para preguntar y aprender. ¿Qué tiene en común con una consulta en tu país? ¿Qué diferencias hay? ¿Qué podrían significar esas diferencias? ¿Cuánta importancia tienen?

Ir al médico en el extranjero como expatriado es una experiencia diferente.
Este reportaje del periódico Qué muestra una típica consulta médica en España. Es normal encontrar el médico detrás de una mesa. Corresponde al paciente sentarse en una silla delante del médico para describir sus síntomas. En EEUU es más normal que el paciente entra primero en una consulta donde cambia su ropa para ponerse una bata. Espera al médico sentado en una mesa para que el médico le puede hacer una exploración.

En mi caso, he aprendido mucho observando las instalaciones en EEUU y en España. Los centros médicos de cada país hablan de los valores detrás de sus servicios médicos. En EEUU valoramos muchísimo la competencia entre diversos proveedores. Creemos que así conseguimos mayor calidad (y luego cada uno debería organizarse para poder acceder). En España valoramos un servicio público, gratuito y universal, por lo cual tenemos que aceptar otras prioridades (que no incluyen alfombras, sillones y revistas en la sala de espera). Los dos sistemas tienen sus ventajas y sus desventajas.

El médico también puede sorprender…

¿Vienes de un país jerárquico o de un país donde idealizan la igualdad? Afectará tu experiencia en el médico si cambias de una cultura a otra. Está demostrado que en los países más jerárquicos los médicos asumen un rol más autoritario. Incluso si cambias de un país “un poco menos” jerárquico, a otro “un poco más” jerárquico, como en mi caso, notarás una diferencia.

En EEUU el médico es el Rey, pero puedes cuestionarle, pedirle explicaciones, debatir y negociar (hasta cierto punto). También es habitual buscar una segunda opinión.

En España aprendí rápidamente que el médico también es el Rey, y que más vale no cuestionarle. Aprendí a escuchar, preguntar para aclarar instrucciones, recibir las recetas médicas con buena disposición  y luego, una vez fuera de la consulta, decidir qué hacer. Mejor no discutir con el médico.

Segundo consejo:

Ten una mentalidad abierta y cada vez que sientas la tentación de hacer un juicio de valor, mírate en el espejo; ¿Qué dicen tus sentimientos de ti, de tu cultura y de lo que tu esperas de un médico? ¿Qué puedes aprender de tu cultura y la de tu nuevo país de residencia?

El trato será diferente…

Esto sí es una gran sorpresa. Llevas toda tu vida yendo al médico en tu país de origen. Das por hecho que un médico debería tratar a un paciente como siempre te han tratado en tu país. ¡Cuidado con tu etnocentrismo! Es normal que juzgues el trato que recibes en el nuevo país según los estándares de tu cultura.

Lo que sería una tontería en circunstancias normales puede parecer un mundo cuando nos sentimos vulnerables. Puedes detectar diferencias en el lenguaje no verbal del médico: la mirada, el tono de voz, la manera de tocarnos (o no), la forma cubrir o vestir (con bata) o de desnudar a un paciente. Verás que las posibilidades para sorprender a un paciente (y a un médico) son casi infinitas.

Tercer consejo:

Prepárate para una experiencia diferente. Recuerda que es inútil exigir el mismo trato que recibirías en tu país. Esta es una situación donde sí eres tú quien debe cumplir la máxima de, dónde fueras tienes que hacer lo que vieras. Es mejor entrar en la consulta con curiosidad preguntándote qué es lo que vas a aprender esta vez.

Prepárate para las pruebas, el diagnóstico y el tratamiento…

Las prácticas médicas varian mucho de un país a otro.

Creemos que la medicina es pura ciencia, pero no. La cultura juega un papel enorme. El eminente antropólogo Geert Hofstede comparte algunos ejemplos en su libro Cultures and Organizations:

  • En EEUU y Reino Unido tener la tensión baja es considerado una condición saludable que aumenta la esperanza de vida. Pero en Alemania es condición negativa que hay varios medicamentos en el mercado para tratarla.
  • La cultura de algunos países anima al médico a recetar más medicamentos mientras que la cultura de otras lleva los médicos a dar una charla y mandar el paciente a casa con las manos vacíos.
  • Hablando de las tendencias entre diferentes países de recetar medicamentos, dicen que en Francia, ante la despoblación de un pueblo, la farmacia sobrevive aún después de la desaparición del último bar. Pero según Hofstede eso no sería el caso en Irlanda (un país menos orientado hacía la cultura de “receta médica”).
  • Incluso existe una gran diferencia entre países donde la población demanda más médico que enfermeros y países que se organizan alrededor de un modelo en que cada médico se rodea de varios (incluso muchos) enfermeros.

¿Quién lo hace mejor? ¿Qué cultura se organiza de la mejor manera? Es aquí donde nuestro etnocentrismo entra de lleno. Es normal creer que “nuestros” médicos y “nuestro sistema” tienen razón mientras que “aquí en nuestro nuevo país no saben” o “no se organizan bien”.

Cuando un médico de otro país te dice que tienes que hacerte un TAC cuando crees que eso no te lo mandarían en tu país, es difícil aceptarlo. Es un efecto secundario de nuestra cultura; es el resultado de lo que los expertos llaman nuestra “aculturación”, que es todo el proceso de aprendizaje que hemos hecho desde el nacimiento,  y que nos lleva a la conclusión de que lo nuestro siempre es superior.

Cuarto consejo, cuestionate

Si te cuesta aceptar el diagnóstico o la receta de tu nuevo médico, cuestionate también a ti mismo. Analiza tu actitud desde diferentes puntos de vista. Ábrete a considerar datos objetivos sobre la calidad de la sanidad en tu nuevo país.

En mi caso, ha sido difícil mantener mi actitud crítica y etnocéntrica en España cuando la esperanza de vida de este país supera la del mio. Así que te reto a ponerte a prueba. ¿Seguro que tu sabes más que tu nuevo médico? ¿Seguro que los médicos de tu país son mejores?

Pero ¡ojo! Este consejo no está dirigido a expatriados residentes de países que carecen de buenos servicios médicos. Está dirigido a los que han ido a vivir en otro país desarrollado, donde se puede acceder a un servicio médico de calidad. Son países donde muchas veces las estadísticas hablan por si mismo.

Cambiar de país puede influir en tu salud…

Si vas a vivir una temporada en otro país, es muy probable que vayas al médico. Curiosamente, el fenómeno del choque cultural se descubrió precisamente porque unos psicólogos notaron que los inmigrantes sufren más problemas de salud, sobre todo durante su primera etapa en el nuevo país. De allí comenzaron a estudiar los factores de estrés que sufrimos cuando cambiamos de una cultura a otra.

Parece que el estrés provocado por el choque cultural nos puede llevar al médico. Pero curiosamente, ir al médico es una receta segura para experimentar más choques culturales.

Más consejos que pueden servirte de ayuda

La medicina y la cirugia a nivel exterior pueden ser fuentes de choque cultural.

Llévate un guía

Ir al médico acompañado por alguien con experiencia en el país siempre viene bien. Alguien que conoce bien el sistema y la cultura te ayudará no solo para gestionar el problema que tienes ahora; también te servirá de modelo de cómo portarte en el futuro. Observa como tu guía se porta con el médico, el enfermero, recepción, el celador en el hospital… nota el lenguaje verbal y no verbal que utiliza. Y aprovecha para hacerle miles de preguntas sobre todo lo que ves y vives.

Contrata un intérprete

Más allá de un experto en la cultura, un intérprete es la ayuda que necesitas para superar cualquier barrera lingüística. Incluso si tu crees que comprendes más o menos bien la cultura y el sistema (o por lo menos sientes preparado para tirarte a la piscina y aprender a nadar por tu cuenta), es fundamental una buena comunicación entre médico y paciente. Seguro que tendrás muchas oportunidades para practicar el idioma sin poner en riesgo tu salud y la de tus seres queridos.

Busca una segunda opinión

No todo es cultural. Si no te sientes cómodo con la atención que estás recibiendo, con las pruebas, el diagnóstico y el tratamiento que te ha mandado el médico, busca una segunda o incluso una tercera opinión. Vivir en otro país te hace más consciente que nunca de la importancia de sentir que puedes confiar en tu médico.

Ten cuidado con Internet

Ante cualquier choque cultural con el médico o el sistema de salud en general, existe la tentación de ponerte en manos de Google. Pero, por mucho que desconfíes en la opinión médica que encuentras en otro país, mejor no caer en la trampa de hacer diagnósticos por Internet. Ninguna página web puede sustituir a la atención médica.

Ojo con la medicina a distancia

Otra tentación es pedir consejos a distancia a un médico en tu país de origen. Es muy difícil para un médico hacerte un diagnóstico de calidad desde lejos, sin contexto, sin basarse en sus propias pruebas hechas por medios que conoce y en los que confía, y sobre todo sin poder examinarte. Como siempre, la atención médica personalizada y en persona no se puede sustituir.

¡Cómo todo choque cultural, este también se puede superar!

Si existen servicios médicos de calidad en tu país destino, es posible adaptarte a ellos por muy diferentes que sean para ti. Como siempre, una buena formación o educación intercultural puede allanar tu camino, haciendo todo más fácil y rápido. Un buen curso presencial o a distancia te puede explicar porque diferentes culturas organizan sus servicios de salud de una manera u otra. También te puede ayudar a superar estos retos:

  • Encontrar y acceder a los servicios que necesitas
  • Comprender, aceptar y seguir las instrucciones del médico
  • Reaccionar en situaciones de emergencia
  • Tomar decisiones tanto pequeñas como grandes

Y recuerda que el simple hecho de salir de tu país podría aumentar tu probabilidad de ir al médico. Y cuanto más tiempo llevas en el extranjero, más necesidad de servicios médicos tendrás.

Mejor prepararte cuanto antes.

 

 

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