España nos enseña a veranear

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En España el verano es para veranear en la playa y en la piscina.

Si imaginas a la cultura de España como un gran puzzle, el verano sería una pieza clave porque cambian las reglas y se vive de otra manera. En verano, hay que… veranear Hay que coger vacaciones, ir a la playa, desconectar totalmente del trabajo y de la rutina… ¡Hay que disfrutar!

Y si imaginas a los extranjeros recién llegados a cualquier país como alienígenas que aterrizan en un mundo nuevo, comprenderás como me sentí el primer verano aquí. Era como una marciana. ¡Tanto calor! ¡Tantos cambios a mi alrededor! Y tanto… ¿caos? Me sentí confusa y un poco descolocada.

Veranear no es un concepto universal

La cultura del veraneo no existe en todos los países del mundo. Estados Unidos es un lugar donde lo único que cambia en verano es el tiempo, y que los niños tienen vacaciones. Lo demás sigue más o menos igual. Quien puede, aprovecha para escaparse a un camping los fines de semana. Las madres que no trabajan llevan los niños a la playa o al parque, a actividades, campamentos, museos, a la biblioteca municipal… Quizás el aroma de una barbacoa te espera a la salida de la oficina.

En España, es todo el contrario. Como dice el refrán popular en la meseta castellana “Hay nueve meses de invierno y tres meses de infierno”. Un día, a veces casi de repente, llega el calor de verano y todo cambia, hasta el horario de las tiendas… ¿Cómo que “horario de verano”? Esa fue mi primera pregunta y supuso un pequeño choque cultural:

¿Cómo que las oficinas y las tiendas iban a cerrar sobre las dos del medio día? ¿¡Y no iban a volver a abrir por la tarde!? Estaba fascinada y preocupada a la vez.

Veranear es agradable pero… no es productivo

Me fascinaba la idea de “volver a la infancia” para recuperar la magia de verano. No solo era un cambio de horario, sino también ¡vacaciones! Parecía que todo el mundo se iba un mes de vacaciones. Y el gran objetivo parecía ser la playa… ¡Qué maravilla! Jamás pensaba que una vez hecha adulta, podría volver atrás en el tiempo para y sentir la desconexión de la responsabilidad del trabajo, los objetivos y la productividad laboral,  para simplemente disfrutar del verano como cuando era una niña.

Veranear en España es recuperar la magia de verano de la niñez

Pero eso fue también lo que me preocupó: ¿Cómo iba a avanzar en el trabajo? ¿Qué serían de mis queridos objetivos? ¿Y la productividad de este país, de España? ¿Y la economía? ¿Y las tasas del desempleo? Cómo siempre ocurre con el choque cultural, me encontré no solo con los valores de otra cultura, sino con mis valores; son valores que hasta ese momento habían sido invisibles para mi porque representaban lo que yo consideraba “normal”. Nacer en Estados Unidos me hizo estar influenciada por mi cultura, que le da mucha importancia al trabajo duro, y el cumplimento de metas para crecer y avanzar escalones. Pero, ¿hacia dónde?

Verano ¿Es bueno o malo para la economía?

Y ahora, en este nuevo mundo donde me había aterrizado, descubrí que no es el fin del mundo si algún comercio cierra a las dos. Ni tampoco vamos a morir de hambre si todo el mundo hace las maletas para irse un mes a la playa para tomar el sol, comer pescaíto frito y tomarse mojitos y cervecitas hasta las tantas de la noche… Es decir, las noticias exageran. Podemos tirar la casa por la ventana ¡y la economía sigue en pie! —es solo que se mueve hacía la costa—.

Veranear en España puede ser bueno para la economía

Confesión: el primer verano, mi adaptación fue cero

A pesar de las posibles ventajas del veraneo, al principio, me parecía un disparate. Me quedé en mi puesto, trabajando como una hormiguita, agarrándome a mi rutina, repasando mis objetivos e intentando avanzar en medio del caos. Había dos culturas paralelas, la española y la americana, cada una jugando según sus reglas.

No había sintonía y la culpa era mía: yo no había encontrado ni un punto medio para integrarme un poco.

¡Que no! Que no iba a veranear. No sabía como hacerlo y no tenía intención de “tirarme a la piscina”.

Veranear en la playa en España es toda una experiencia
Este reportaje de El Heraldo muestra la popularidad de la playa en España en verano…

Pero ¡sorpresa! el segundo verano me metí en el coche con todas las maletas, la niña, su cochecito, el marido y mil cosas más. Íbamos a estrenar la nueva casa de verano de mis suegros… ¡en la playa! Y fue toda una experiencia. A la playa fuimos una sola vez, y me juré que no volvería allí jamás con tanto mogollón de gente. Nuestra indumentaria no ayudaba. Con ropa de calle sin bañadores, ni toallas, ni por supuesto sombrilla. Aparecimos en la playa como unos marcianos para meter los pies en el agua, hacer un castillo de arena con la niña y salir corriendo para casa para escondernos de un sol de justicia. ¡Vaya veraneo!

¿Cuándo fue el momento en que aprendí a veranear como “Dios manda”?

No recuerdo un momento espectacular cuando me cogió la gran ola y… ¡cambio radical! Pero, hoy, veintitantos años después, disfruto del verano casi como cualquier español… pero siempre a mi manera, y sin perder mi identidad personal y cultural.

Admiro a los españoles por su capacidad para desconectar, ponerse en “modo de vacaciones” y disfrutar de un verano relajado: piscina, playa, paseos, comidas copiosas con toda la familia y siesta todos los días. Se ve que les funciona bien; recargan sus pilas y vuelven a la rutina con nuevas energías.

Y esto, a pesar del famoso síndrome posvacacional, el supuesto bajón que hace titulares en los periódicos a finales de agosto  de todo los años.

Ahora cuando llega el verano en España estoy feliz, por estos motivos:

  • El horario de verano nos hace organizar todo por la mañana para disfrutar de la tarde sin estrés.
  • Las vacaciones permiten cambiar el chip, reflexionar y ver la vida de otra manera.
  • Hay playas más tranquilas, con menos gente, para quienes buscan más silencio y relax.
  • El mismo calor puede ser relajante.
  • Hacemos más tiempo en familia.

Aprender a veranear es fácil para algunos

Muchísimos extranjeros parecen aprender mucho más rápido que yo del buen ejemplo de los españoles. Veo a británicos, escandinavos, alemanes y franceses que se adaptan en seguida, pero tienen ventaja: sus países llevan siglos compitiendo con España para ver quien tenía más vacaciones. Además, suelen pasar poco tiempo aquí en España, y no es lo mismo adaptarse como turista que hacerlo como expatriado.

Mucho depende de la cultura de tu país de origen

Tu proceso de adaptación e integración a otra cultura con otro estilo de vida depende mucho de tu cultura de origen. Como explica el antropólogo Hofstede, nuestra cultura es como el software de la mente, que nos programa para entender el mundo de una manera u otra. Lo importante es hacer visible tanto la programación de tu mente, como la de las mentes de tu alrededor.

Mi “software mental” (no solo de la cultura de EE.UU. sino de la cultura particular de mi zona, sector y familia) está programado para estar siempre activo y para trabajar sin desconectar durante demasiado tiempo. Entonces, incluso en vacaciones, necesito objetivos, metas, proyectos y experiencias que me “aporten” algo…

El arte de veranear en España incluya la playa y la piscina.

A través de muchos años viviendo en España he aprendido a cambiar de marcha durante las vacaciones, para salir de mi rutina, pero para entrar en otra. Se podría decir que utilizo las —larguísimas— vacaciones para abrir mis horizontes y diversificar mi vida. Leer nuevos libros, ver nuevas películas, redactar desde otros puntos de vista, conocer nuevos países, organizar fiestas familiares… y también tirarme a la piscina de vez en cuando.

¿Y tú? ¿Cómo vives las vacaciones fuera de tu país de origen? En cuanto a ventajas y desventajas ¿has salido ganando o perdiendo? ¿Por qué?

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