Si el choque cultural fuera un juego…

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El choque cultural es como el choque de dos juegos diferentes.

Existen simulacros del choque cultural en forma de juego, como Barnga, por ejemplo: cada jugador recibe instrucciones  diferentes y se prohíbe hablar durante el juego. Y ahí comienzan los choques. Al principio, las malas pasadas provocan sorpresa, después indignación y finalmente surgen los conflictos: es exactamente lo que ocurre con el choque cultural de verdad.

Pero se puede simular el choque cultural con mucho menos esfuerzo. En mis talleres me encanta enseñar dos tableros: uno de ajedrez y otro de Monopoly…

En cada país estamos jugando un juego diferente

Es útil imaginar las culturas del mundo como si en cada país estuviéramos jugando a un juego diferente. Este es un fenómeno invisible, por supuesto, y la gran mayoría de las normas no están escritas.

Sería como si en un país como España estuviéramos jugando al ajedrez, mientras que en Estados Unidos estuvieran jugando al Monopoly. Los residentes de cada país han organizado el juego de sus vidas sobre el tablero, y en él conviven, a veces felizmente  y otras no tanto.

Pero ¿qué ocurre cuando un español va a EE.UU. y sigue actuando como si estuviera en España? Es exactamente lo que ocurriría si intentara jugar al Monopoly con jugadas de ajedrez: sorprende, choca, provoca indignación e incluso enfado. ¿Qué pretende? ¿Qué está haciendo? ¿Está loco? Los estadounidenses se muestran perplejos ante su forma de actuar, sus expectativas, sus opiniones.

Para adaptarte a otro país, integrarte y superar el choque cultural, tienes que aprender las reglas de su juego.

Los turistas juegan a nivel principiante…

Cuando vamos a otro país, rápidamente podemos entrar en “su juego” (su cultura) a nivel superficial. Podemos observar y hacer como ellos. Pero solo a un nivel superficial. Para profundizar, llegar al nivel avanzado e integrarnos de verdad, tenemos que hacer lo siguiente:

Reconocer el juego

Cuanto antes aceptemos que hemos cambiado no solo de tablero, sino  de juego, mejor. Se trata de reconocer que no solo tenemos que comer sushi con palillos en Japón, sino aprender una nueva manera de jugar al juego de la vida.

Descubrir las reglas

Como la cultura tiene tantísimas reglas no escritas, tenemos que ser como detectives, observando, preguntando, investigando por todos los medios: libros, películas, cursos de formación cross-cultural e intercultural.

Cambiar de país, estudiar fuera o trabajar en el extranjero es como un juego en cierto sentido.

Gestionar los choques

Llevas toda tu vida jugando en otro tablero. Es normal que te equivoques de vez en cuando. Habrá momentos en los que, a pesar de todos tus esfuerzos, te des cuenta de  que estás jugando al Monopoly otra vez, en lugar de al ajedrez… ¿El resultado? ¡Otro choque cultural! Rápidamente tienes que rectificar.  Y así es como aprendemos el nuevo juego.

Pero quizás ocurra con más frecuencia que sean ellos quienes te provoquen el choque. Estás participando a tope en el juego, viviendo o trabajando en tu nuevo país cuando de repente: ¡choque! De pronto, te encuentras ante una jugada sorprendente, increíble… ¡Imposible!

—Pero, ¿quién se cree que es? te preguntas.

Es la típica reacción ante un choque cultural. Cuanto más rápido aprendas a rectificar y a cambiar de juego, mejor. Porque, después de todo, estás en su tablero. Es su juego. Las reglas las deciden ellos. Si no estás de acuerdo, puedes irte a jugar en otro tablero… o buscarte una isla desierta en el Pacífico donde no tendrás que jugar con nadie.

Elige tu juego

Todos nacemos sobre un tablero (dentro de una cultura). Aprendemos las reglas desde el principio y después… tenemos más o menos éxito. La gran mayoría de las personas prefieren pasar su vida jugando al juego al que están acostumbrados desde que nacieron. Pero cada vez más personas deciden probar algo nuevo.

Tú puedes elegir otro juego, y a cualquier edad. ¿Es más fácil cambiar de país cuando eres joven? Por supuesto, pero cada día, en cualquier parte del mundo, personas de todas las edades cambian de país por diversos motivos. Suele ser por trabajo, estudios, en busca de aventura o de supervivencia. Se encuentran de repente aprendiendo otras reglas para entrar de lleno en otro juego. Requiere esfuerzo, pero vale la pena.

El choque intercultural es el gran juego internacional y hay que aprender a jugarlo.

¡El choque cultural no es una barrera sino un puente!

En cada país existen guetos donde se refugian los ingleses, los chinos, los estadounidenses o los argentinos… Son expatriados que no se integran y son ellos quienes pierden. Es como juntarse con personas como ellos que, además, están jugando a su juego. El choque cultural es un muro que no quieren atravesar. Pero no debería  ser así.

El choque cultural es un puente que convierte nuestros errores en aprendizajes. Podría ser incluso un juego en sí, con sus propias reglas. Y sus premios son las ventajas que esconde cada choque cultural que vivimos.

¡A jugar!

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