Los síntomas del choque cultural: negativos y positivos

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Los síntomas del choque cultural son sorpresa, confusión, enfado y mucho más.

Los síntomas negativos del choque cultural son banderas rojas que pueden servirnos de guía para encontrar soluciones. Son manifestaciones del estrés que experimentamos frente a una diferencia cultural que nos sorprende.

Cada persona reacciona a “la diferencia” a su manera, dependiendo de su carácter y de su situación particular, su formación y su experiencia vital. A continuación, vamos a conocer algunos síntomas del choque cultural, comenzando por los más difíciles de gestionar, para luego ver otros más positivos.

Sorpresa

Las personas que nos rodean en un país extranjero nos sorprenden cada vez que dicen o hacen algo que no sigue las “reglas invisibles” de nuestra cultura. Es un shock, pequeño o grande, dependiendo de la situación.

Y puede ocurrir dentro de nuestro propio país, en un entorno multicultural.

Conocer los síntomas del choque cultural es el primer paso para superarlo.

 

Incredulidad

Ante la sorpresa nos podemos mostrar incrédulos. ¿Cómo se le ocurre? No tenemos esquemas para saber interpretar lo ocurrido. No encontramos explicación.

Si estamos en otro país, lo más increíble es que los demás no parecen  darse cuenta de lo raro, inadecuado o incluso injusta que es esta situación, comportamiento o comentario… desde nuestro punto de vista, por supuesto. Un punto de vista sumamente etnocéntrico.

¿Quieres saber si sufres de etnocentrismo? Leer «Etnocentrismo, cuando tu propia cultura es superior«.

Desorientación

Estamos perplejos y perdidos. ¿Qué “deberíamos” hacer? En nuestro país sabríamos cómo reaccionar, pero nada nos ha preparado para esta situación. ¿Qué decir? ¿Qué hacer?

Angustia

Ante estas reacciones, no es de extrañar que nos sintamos incómodos. Estamos fuera de nuestra zona de confort. Precisamente por eso, nos encontramos con los guetos de expatriados ; un fenómeno que ocurre en todo el mundo. Ante la angustia que produce el choque cultural, buscamos a personas parecidas a nosotros, gente a la que comprendemos; personas que nos comprendan.

Ansiedad

Ante un choque cultural no solo desconocemos el presente, sino también el futuro. ¿Y ahora qué? ¿Qué ocurrirá? ¿Cuál será la solución? ¿Qué consecuencias puede haber? Cuanto más ambigua sea la situación, mayor puede ser nuestra ansiedad. Afortunadamente, podemos cultivar una gran resistencia a la ansiedad. (Leer “El Arte de no Amargarse la Vida” de Rafael Santandreu)

Uno de los síntomas del choque cultural es sorpresa y otro es confusión. Hay que saber identificar estos síntomas para gestionar bien el shock cultural.

Enfado

Ante lo que parece injusto, malo, ilógico, estamos indignados. ¡No hay derecho! pensamos. Y al enfado se le puede añadir la frustración si existen barreras de comunicación, otro idioma, otra manera de expresarse o quizás un tabú para expresar emociones o quejarse según las reglas de nuestra cultura de origen.

Desesperación

Podemos sentirnos desesperados ante la lluvia de emociones que estamos experimentando, sobre todo si no comprendemos el fenómeno del choque cultural.

Tristeza, nostalgia, soledad

Si estamos en el extranjero, podemos sentirnos desbordados ante tantos cambios a la vez. Una vez superado el choque inicial, nos damos cuenta de que nos encontramos frente al Everest y de que tenemos que escalarlo. Lo más fácil sería volver a casa, con nuestros seres queridos, donde todo tiene sentido…

Y los síntomas positivos del choque cultural…

Curiosidad 

Hay personas que sienten más curiosidad que otras. Es un rasgo que parece formar parte de su carácter. A todos nos conviene  cultivar nuestra curiosidad a la hora de tratar con personas de otras culturas.

  • ¿Conoces a alguien que viene de otro país con  ideas  diferentes sobre la puntualidad y el uso del tiempo?
  • ¿Alguna vez has estado en un país donde saltarse la cola es la norma? ¿O al revés, donde parece un pecado mortal saltarse la cola, incluso para hacer una pregunta?
  • ¿Has trabajado con un jefe de otro país más autoritario que el tuyo?

Si sentir curiosidad no es nuestra primera reacción ante este tipo de diferencias culturales, podemos cultivar este enfoque.

El choque cultural puede ser positivo y no solo negativo porque podemos sentir interés, curiosidad y fascinación por las diferencias culturales.

Fascinación

También es posible trabajar nuestro “sentido de fascinación”. En vez de valorar, juzgar, criticar y enfadarnos, cambiamos el chip para observar, analizar, estudiar. Ponte en el papel de detective cultural para sacar la lupa e investigar. ¿Por qué “ellos” hacen las cosas de otra manera? ¿Qué aprendería yo si hiciera como ellos? ¿Cuáles serían las ventajas y las desventajas?

Ilusión

Podemos abordar un choque cultural con ilusión si interpretamos los primeros síntomas negativos como otra oportunidad para avanzar.

El choque cultural no es todo dolor y sufrimiento. El choque cultural ofrece grandes ventajas en el ámbito personal y también profesional. La clave está en superar y gestionar estos choques. Así ganamos en competencia cultural y vamos subiendo una montaña que tiene unas vistas espectaculares.

Para saber más:

¿Qué es el choque cultural?

Choque cultural: fases y etapas

Reunión multicultural sin choque cultural

Si el choque cultural fuera un juego

Una clave para superar el choque cultural

Cinco ventajas del choque cultural

El choque cultural y el reto de operar en el exterior

 

 

 

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