Ciudadanos globales – hablar idiomas no es suficiente

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La formación intercultural beneficia al ciudadano global.

Si quieres internacionalizar tu empresa no es suficiente buscar profesionales que sólo hablen idiomas: hay que buscar auténticos ciudadanos globales que entiendan lo que significa otra cultura. Son personas con alto nivel de inteligencia cultural que saben:

  • cruzar fronteras con naturalidad
  • entrar en otra mentalidad totalmente distinta
  • comunicar de una manera que responda a las necesidades de otra cultura
  • cultivar confianza de otra forma – distinta a la del país de origen de tu empresa
  • observar con ojos expertos para descubrir rápidamente las reglas ocultas de otra sociedad
  • servir de puente entre tu empresa y las empresas y las personas con quienes tendréis que trabajar en el exterior

¿Cómo son estos ciudadanos globales?

Primero hay que tener claro lo que no son. No son personas que solamente han estudiado idiomas sin experiencia en el extranjero. Son personas que realmente han vivido las diferencias interculturales – y cuanto más experiencias mejor:

  • Hijos de familias internacionales – algunos tienen la suerte de nacer en una familias de “nómadas globales”, con padre de un país, madre de otro y una vida llena de mudanzas internacionales, idiomas y variedad cultural. Son los ciudadanos globales nativos que crecen en un entorno enriquecido que nutre la inteligencia cultural desde la cuna. Es útil que hagan una formación intercultural para comprender mejor su propia experiencia y aprender a comunicar sobre ello y compartirlo con los demás. Sin formación les puede costar comprender a personas sin su misma nivel de experiencia internacional.
  • Personas con experiencia internacional – vivir, estudiar y trabajar en el extranjero pueden transformar la perspectiva de una persona – o no. Antes de contratar a estas personas, hay que indagar en su experiencia para ver si realmente la han aprovechado para entrar en otra cultura y aprender de ella. Desgraciadamente muchas personas desperdician estas experiencias, refugiándose en la comunidad expatriada – o la soledad – para aislarse de los constantes retos y choques culturales que forman parte de la vida del emigrante/inmigrante. Curiosamente, no se trata tanto de que la experiencia en el extranjero haya sido del todo positiva. La clave está en saber hasta qué punto hubo o no interacción intercultural, aprendizaje, cambio y crecimiento personal y profesional. Y es importante que estas personas también tengan una formación intercultural que les permita interpretar su experiencia y saber compartirla con los demás.

¿Y cuenta la experiencia “multicultural” sin salir al exterior?

Hay unas pocas personas que se convierten en un especie de ciudadano global sin salir de sus fronteras. Son personas que aman la diversidad dentro de su propio país, buscan experiencias interculturales y se rodean de personas muy diferentes a ellas. Se alimentan de lo distinto, lo exótico, lo sorprendente. Es cierto que nunca es lo mismo aprender dentro de tu pecera, dentro de tu zona del confort; no hay nada como saltar a otra pecera y pasar un buen rato allí para comprender la vida desde otro punto de vista. Pero estas personas sí tienen algo para aportar a la internacionalización de una empresa o de un proyecto porque tienen una mentalidad abierta y suelen ser personas muy flexibles ante las diferencias y los cambios. También pueden sacar provecho de un curso de formación intercultural para comprender mejor los retos de la internacionalización.

¿Se puede convertir en ciudadano global haciendo un curso?

Los cursos de formación intercultural nunca pueden sustituir la experiencia de vivir y trabajar en el extranjero. Pero, sí pueden comenzar el proceso de transformación de sus participantes. A través de simulacros uno puede vivir las sensaciones del choque cultural y comenzar a apreciar y cuestionar valores y creencias culturales – tanto los suyos como los de otras personas.

Un curso de formación intercultural – o de antropología o sociología – viene bien tanto a los que quieren lanzarse al extranjero, como los que ya lo han hecho, como los que se quedan en casa… por ahora.

¿Dónde se encuentran los ciudadanos globales?

Buena pregunta. Los más globales son personas sin fronteras que abandonaron su país natal hace muchos años. Y los más integrados son como camaleones que casi pasarían desapercibidos en cualquier lugar si no fuera por su aspecto – que muchas veces les hace destacar sin querer.

Quizás sería mejor una pregunta mejor como: ¿dónde y en qué condiciones no se encuentran estas personas?

  • Aislados en una comunidad de expatriados.
  • Estudiando idiomas dentro de su país sin lazos con personas reales nativas de los idiomas que estudian.
  • Rodeados solamente de personas como ellos.
  • Viviendo en el mismo lugar donde nacieron (sin haber salido todavía).
  • Trabajando solamente con sus compatriotas dentro de su burbuja cultural.

¿Cuál es el valor real de contratar a un ciudadano global?

Estas personas pueden servir de puente entre diferentes culturas. Con una buena formación se convierten en “intérpretes interculturales” que pueden:

  • formar al resto del equipo
  • abrir puertas en otros países
  • cuidar las relaciones con el exterior
  • mediar en conflictos internacionales
  • negociar a nivel internacional

Operar dentro de nuestras fronteras es un reto. Salir de nuestro país para operar en el extranjero significa multiplicar los retos por un factor desconocido. Entramos en un terreno nuevo donde no conocemos el territorio. Los ciudadanos globales son guías expertos que conocen el camino para llegar al buen destino.

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