Diversidad cultural y adaptación ¿quién tiene que adaptarse a quién?

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Modelos de adaptación intercultural y multicultural

La diversidad cultural ofrece numerosos beneficios para quienes sepan superar sus retos.

Allí donde fueras haz lo que vieras” es un refrán popular, pero sugiere que las minorías tienen que adaptarse a la mayoría, sin más. ¿Es un buen modelo de adaptación? No siempre.

En un mundo globalizado, las diferencias culturales son cada vez más cotizadas. Las empresas quieren diversidad de ideas, pensamientos y perspectivas para fomentar la creatividad y la innovación. El futuro de nuestro planeta requiere sinergía entre culturas con valores a veces contrarios.

Existen otros modelos que aprovechen mejor la diversidad de pensamientos, ideas y perspectivas para fomentar la creatividad y la innovación. La Doctora Nancy J. Adler, experta mundial, identifica cinco alternativas a la hora de convivir y trabajar con personas de otras culturas.

Modelos de Adaptación Cultural e Integración Intercultural

Dominancia Cultural (Cultural Dominance)

Esta primera opción es la vía tradicional utilizada a lo largo de la historia por los grandes imperios que conquistaban y colonizaban a otros pueblos, y sigue vigente en muchas situaciones hoy en día.

Es lo que ocurre, por ejemplo, cuando una empresa estadounidense tiene una sede en España y exige a sus trabajadores españoles a “hacer como los americanos”, cumpliendo sus requisitos, siguiendo sus horarios —con media hora para comer en vez de una hora o incluso más— y básicamente sometiéndose a la cultura dominante de la empresa.

Esto también puede ocurrir en una amistad o un matrimonio. Siempre que una cultura está por encima de otra, dominando y obligando a hacer las cosas a su manera, tenemos un caso de dominancia cultural. Es una fuente de múltiples choques culturales.

Acomodación Cultural (Cultural Accomodation)

Aquí tenemos el efecto camaleón. Estamos en el otro extremo donde tenemos nuestro refrán “Allí donde fueras haz lo que vieras”. La acomodación cultural ocurre cuando uno se encuentra en otro país (o rodeado de personas de otra cultura en el trabajo, por ejemplo) y decide por su propia voluntad integrarse plenamente en la otra cultura. Aprende el idioma, adopta los costumbres, abandona su cultura para pasar lo más desapercibido posible.

Esta opción es cómoda para la mayoría porque no pone en cuestión su modus operandi. Hasta cierto punto es cómodo también para la persona que se acomoda a los demás. Es cierto que tiene que sacrificar su identidad, sus costumbres y sus valores culturales quizás, pero no tiene que luchar contra el corriente.

El problema con la acomodación es la pérdida de un tesoro. Porque la diversidad cultural es un verdadero tesoro. Si el que está en minoría tiene la energía y la valentía para compartir lo que lleva dentro, puede enriquecer su entorno.

Negación Cultural (Cultural Denial)

Esta opción es muy popular en algunos entornos. La negación cultural es cuando negamos la importancia, a veces incluso la existencia, de diferencias entre nosotros y personas de otras culturas. Todos “somos iguales” y ante cualquier conflicto vamos a actuar como si oyéramos llover. Aquí, ni vamos a dominar a nadie, ni vamos a acomodarnos a nadie. Cada uno seguirá haciendo lo suyo como si no pasara nada.

Según Adler esta alternativa es la preferida en muchos países asiáticos donde es imprescindible “guardar cara” o preservar la dignidad de cada persona. Hay que evitar el conflicto para no dejar mal a nadie.

Es importante valorar la harmonía que ofrece esta opción. Y, ante ciertas diferencias culturales, puede ser la mejor alternativa. Hay veces que no vale la pena pelearnos, mejor aceptar que cada uno tiene su manera de ver, pensar y hacer.

Pero, una vez más: la negación cultural desperdicia un recurso importante. La diversidad cultural no se puede aprovechar si la negamos continuamente. Hay que estar muy consciente de las pros y las contras de esta opción. Y hay que estar pendiente de oportunidades para aprovechar la diversidad, escuchar a otras ideas radicalmente diferentes y considerarlas.

Concesión Cultural (Cultural Concession)

Cuando trabajamos o convivimos con personas de otras culturas muchas veces buscamos un acuerdo entre dos posturas: cada uno hace alguna concesión. Es una opción práctica para muchas situaciones. Sin embargo, mientras que nadie pierde, tampoco gana nadie. Al final puede que nadie esté plenamente satisfecho.

Sinergia cultural para adaptarte a otra cultura

Sinergia Cultural (Cultural Synergy)

La sinergia cultura es el camino hacia la innovación. Es la opción más interesante, pero no siempre posible porque requiere más energía, compromiso y flexibilidad que las demás opciones. Ocurre cuando las personas de dos o más culturas trabajan juntos para encontrar una nueva solución. Buscan una forma de convivir y trabajar que no solo respeta la cultura de cada una, sino que, les lleva a un nuevo plano.

Un ejemplo de sinergia cultural sería el de una empresa de España con sede en los Estados Unidos donde los trabajadores disfrutan de una nueva cultura. Los americanos quieren dedicar poco tiempo para comer, para poder salir más temprano. Los españoles quieren más tiempo para comer, para disfrutar de un momento muy importante para ellos. Entre todos, deciden optar por un horario flexible que permite a cada uno organizarse sin afectar el rendimiento del grupo…

El verdadero valor de la sinergía cultural es a la hora de solucionar problemas o de mejorar situaciones, servicios, procesos y productos. Es aquí donde queremos aprovechar diversas formas de ver, sentir, pensar y actuar. Si estamos preparados para valorar las diferencias (en vez de rechazarlas), seremos más creativos que nunca. Será posible innovar mucho más allá de lo normal. Este es el verdadero valor de la diversidad cultural.

La realidad de una vida multicultural

La convivencia tanto en casa como el trabajo es compleja en cualquier entorno bicultural o multicultural. En la realidad del día a día a veces una cultura domina; otras veces lo más fácil es que él de fuera se adapte.

Incluso la negación tiene sus momentos, porque tenemos que elegir nuestras batallas. Sin embargo, a largo plazo para temas importantes puede que las soluciones basadas o en concesiones o en sinergia sean las más duraderas.

 ¿Es posible allí donde fueras hacer siempre “lo que vieras”?

 Sé que hay personas que son verdaderas camaleones adaptándose 100% a una nueva cultura. Pero no soy una de ellas. Llevo más que dos décadas viviendo fuera de mi país, en España. Y me he adaptado a “ellos” en muchísimas cosas, pero no en todo.

Por supuesto que “hacer lo que vieras” es posible, pero no siempre es recomendable. ¿Por qué? Porque haciendo así perdemos nuestra identidad. Diluimos la diversidad cuando todos tienen que amoldarse a la mayoría. Además perdemos muchas oportunidades para innovar, crear, y evolucionar.

En inglés decimos “Cuando en Roma, haz como los romanos”. Pero, personalmente prefiero disfrutar de lo mejor de los romanos y compartir lo mejor de los americanos. Eso sí, pero siempre buscando oportunidades para crear algo novedoso entre los dos.

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