Así invertimos en nuestras relaciones internacionales

Author: No hay comentarios Share:
Las buenas relaciones internacionales requieren grandes dosis de inteligencia emocional a base de inversiones.

La clave de las relaciones internacionales más brillantes, está a tu alcance. Se trata de comprender y emplear un modelo de inversiones que poco tiene que ver con el dinero. Sin embargo, sigue las mismas reglas que las inversiones económicas. Se explica a través de una metáfora que se llama “La cuenta de las emociones”.

¿Conoces tu cuenta de emociones?

“La cuenta de  las emociones” es mi herramienta favorita para comprender mejor mis relaciones con los demás.

Es útil a nivel personal, profesional, local e internacional. Es una metáfora que nos ayuda a gestionar nuestras relaciones interpersonales para que todo en la vida funciona mejor.

¿Qué es la cuenta de emociones?

Ésta es una cuenta invisible pero real. Es metafórica, pero haces más ingresos y retiradas en ella que en cualquier otra cuenta que tienes abierta. Y no es una sola cuenta, sino muchas. Tienes tantas cuentas de emociones como personas en tu vida.

Entre cada persona que conoces y con la que tratas, existe una especie de hucha invisible.  Cada vez que haces algo que agrada al otro, haces una inversión. Puede ser grande o pequeña dependiendo del valor que tiene para el otro.

La cuenta de las emociones es una metáfora para trabajar la inteligencia emocional

¿Cuál es el truco para hacer grandes inversiones?

Allí está la trampa donde muchas veces nos equivocamos. Creemos que estamos invirtiendo en nuestra relación con un amigo y colega en la oficina, porque estamos haciendo lo que nos gustaría que alguien nos hiciera a nosotros.  ¿Suena a la famosa regla de oro?

El gran problema que tenemos todos es en abrir la mente para ver más allá de nuestros gustos, valores y deseos.

Tenemos que averiguar lo que el otro realmente quiere y necesita de nosotros en cada momento. Porque muchísimas veces será muy diferente a lo que nosotros podemos imaginar.  Esto requiere diálogo, curiosidad y mucha observación. Es la única manera para acertar en nuestras inversiones con los demás.

¿Es posible evitar retiradas de fondos?

Imposible. Precisamente por eso hay que estar siempre invirtiendo. Somos seres humanos y, sin querer, no siempre vamos a acertar. En los cientos de interacciones que tenemos con los demás cada día, a veces vamos a agradar a nuestro amigo, pareja, hermano o colega, pero otras veces no. Molestas sin querer. Tienes prisa y tu tono de voz no es el más adecuado. Llegas un poquito tarde. Dejas algo fuera de lugar. No somos perfectos.

La clave está siempre en las inversiones. Si tenemos un plan claro para invertir en cada persona que nos rodea, siempre tendremos fondos para cubrir cualquier retirada que pudiéramos hacer. Queriendo o no.

¿Existen cuentas a fondo perdido?

El amor incondicional es una cuenta sin fondo. Quizás los únicos que nos ofrecen estas cuentas son nuestros padres. Milagrosamente, cuando agotamos nuestra cuenta puede que nos encontramos con una línea de crédito infinita.

Sin embargo, la gran mayoría de las personas, incluso los amigos más íntimos y los hermanos tendrán sus límites. Si siempre miras a tu hermano con desprecio, si sólo tienes críticas para él, si nunca estás allí cuando te necesita, un buen día se acabó. Te gritará, colgará el teléfono y se negará a volver a verte.

Relaciones internacionales y multiculturales

La imagen de la cuenta de emociones es incluso más útil a la hora de tratar con personas de otros países y culturas. ¿Porqué? Por que cuanto más diferentes somos, más difícil es averiguar qué sería un depósito y cuál sería una retirada de fondos. Es precisamente por esto, que las relaciones internacionales e interculturales son tan complicadas.

En mi trabajo, mediando en conflictos entre personas de distintos países, me asombra cada día cómo podemos equivocarnos. Fácilmente comenzamos con el regalo equivocado. Continuamos con comunicaciones confusas, ofensivas y chocantes. Y después, actuamos según las reglas de nuestra cultura (nuestro juego), y vamos metiendo la pata una y otra vez. Hasta que un buen día, el otro ya no quiere convivir, trabajar o tratar con nosotros. Y quizás nosotros tampoco tengamos muchas ganas de seguir con ellos.

Las relaciones internacionales más brillantes están a tu alcance

La metáfora de la cuenta de emociones es una herramienta poderosa porque permite visualizar la dinámica de nuestras relaciones. Hace posible analizar nuestras interacciones, hacer las cuentas y ver claramente el balance.

El valor de esta metáfora se multiplica cuando lo compartimos con los demás. Es tan fácil como explicarlo a nuestros socios, los miembros de nuestro equipo, nuestros amigos y familiares. Así abrimos un diálogo sobre lo que supone para cada uno, un depósito y una retirada.

¿De dónde viene esta metáfora?

El genio detrás de esta herramienta, es Stephen Covey, el autor de “Los Siete Hábitos de la Gente Altamente Efectiva”. Este libro es considerado ya un clásico, que explica principios básicos universales. Recomiendo el libro, pero sobre todo recomiendo poner en práctica sus consejos. Funcionan.

Os dejo con unos resúmenes del libro, aunque lo ideal es leerlo es su totalidad:

Los Siete Hábitos de la Gente Altamente Efectiva – muy buen resumen

Resumen BREVE de Los Siete Hábitos de la Gente Altamente Efectiva

Explicación DETALLADO de Los Siete Hábitos de la Gente Altamente Efectiva

 

 

  Next Article

Etnocentrismo: Cuando tu propia cultura es superior

Puede que también estés interesado en...

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *