¿Limpio o sucio? Depende de donde nazcas

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La limpieza es un concepto que aprendemos en nuestra cultura.

Igual que tú, yo creía saber la diferencia entre limpio y sucio, hasta que salí de mi país, dejando atrás mi cultura de los Estados Unidos. Entré en España para encontrarme con una nueva definición de “limpio”, y también de “sucio”.

¿Cada cuánto tiempo hay que cambiar las sábanas de la cama?

¿Por qué hago esta pregunta a los españoles que vienen a mis talleres de formación intercultural? Porque van a vivir con familias en Estados Unidos y descubrí que es un punto de fricción en las relaciones hispano-estadounidenses.

La primera vez que lancé la pregunta ¿Cada cuánto tiempo hay que cambiar las sábanas? La respuesta de un grupo de casi 100 españoles fue al unísono ¡Una vez por semana!

Me extrañó tanto que tuve que hacer la pregunta otra vez a otro grupo; ocurrió exactamente lo mismo. Y así una y otra vez… ¡Me había topado con una regla invisible de los españoles!

Por supuesto, tuve que repetir el experimento en Estados Unidos. Allí encontré una gran variedad de respuestas, pero generalmente la gente no  tenía un plan concreto para cambiar las sábanas cada x días. Y cuando presionaba, quizás me dijeran que “cuando hace falta”. Y en vez de preguntar cómo sabían que «hacía falta», decidí dejar el asunto ahí.

El problema no es que en Estados Unidos no cambien las sábanas. Lo hacen, por supuesto. El problema, cuando pones a españoles y estadounidenses a convivir  durante un año, es que los americanos no lo tienen en su agenda. Así que los españoles necesitan saber que las reglas del juego en EE.UU. son diferentes; si no, se pueden sorprender. Y he comprobado que es una fuente muy habitual de choque cultural entre personas de estas dos culturas.

Mi regla de oro es: Allí donde vayas, si ves que la gente sigue viva, sin duda, tú también podrás vivir.

Puede que en algunos lugares  del mundo tengas que tomar precauciones (vacunarte, hervir el agua durante mucho tiempo…) pero es mejor cuestionarte tus criterios que juzgar a las personas porque no cumplan con tus estándares de limpieza.

¿Qué dicen los antropólogos sobre la limpieza a nivel intercultural?

Las palabras de este antropólogo holandés confirman lo que vemos en el documental Babies:

“Entre los primeros aprendizajes de un niño están las distinciones entre limpio y sucio. Lo que se considera limpio o sucio varía mucho de una sociedad a otra; varía incluso entre familias dentro de una misma sociedad. Lo que tiene que aprender un niño es cómo distinguir entre lo limpio y lo sucio… (Cultures and Organizations, 2010, Geert Hofstede)

Y el antropólogo, Paul Hiebert, comparte su experiencia en la India:

“Pocas de nuestras primeras experiencias cross-culturals nos impresionan más que nuestra sensación de suciedad y de limpieza. Es un verdadero chute de realidad cuando vamos a la India. Cuando salimos de nuestra casita sufrimos una sobrecarga de estímulos pero la suciedad  es lo primero que nos llama la atención».

“Para muchos americanos, las primeras impresiones de la India tienen que ver con la suciedad: la basura pudriéndose al lado de la carretera, bolsas de plástico encima de los arbustos, vertederos abiertos supurando, excrementos en el camino y tierra y polvo por todas partes. El resultado es un caos:  la sensación de que la vida no tiene orden y que todo está fuera de control y sucio.»

el concepto de limpio o sucio en distintas culturas

Quién es más limpio ¿un americano o un indio?

 

Y siguiendo con su descripción, Hiebert nos ayuda a descubrir  el etnocentrismo que nosotros, como occidentales, sufrimos. Su método para abrirnos los ojos es explicar cómo los indios ven a los americanos:

“Los indios también tienen sus primeras impresiones de América y de los americanos. Están asombrados por la limpieza a nivel público. Los jardines están bien cuidados, los edificios recién pintados, las calles están limpias y los vertederos están ocultos bajo tierra… Sin embargo, los indios están asombrados por la suciedad de los americanos a nivel personal. En los colegios públicos, en tiendas, en cines y en autobuses llevan vaqueros viejos, sucios y rotos; pantalones cortos, muy cortos, que no cubren nada; camisetas que llevan publicidad impresa; y zapatillas de deportes horteras y sin pulir. Estas ropas parecen de mendigos. Está claro que pueden permitirse algo mejor, así que ¿por qué cuidan mejor sus calles, sus jardines y sus coches que a ellos mismos?

“Los americanos comen con tenedores y cucharas que han estado en las bocas de otras personas. No se lavan las manos antes de comer con los dedos. Utilizan la mano derecha en el baño y utilizan papel para limpiarse. Los indios comen con los dedos (que no han estado en las bocas de otras personas), y utilizan solo la mano derecha porque la mano izquierda se reserva para actividades sucias. Los americanos comen carne, incluso ternera, lo cual les contamina y hace que sus cuerpos despidan un olor fuerte que los vegetarianos pueden percibir. Se tocan unos a otros para saludarse y así están contaminados por los que son más impuros (…) ”

Es fascinante descubrir nuevas definiciones en otras culturas

La experiencia de Heibert en la India es más extrema que la que he vivido como norteamericana en España. Sin embargo, he aquí otras diferencias que he encontrado entre estadounidenses y españoles:

  • En España tenemos la costumbre de saludar con dos besos, uno en cada mejilla. Como estadounidense me gusta este rito, pero no cuando alguien está resfriado. En EE.UU. sugerimos poner en cuarentena a cualquier persona contagiosa, pero noto que en España muchas personas asumen con naturalidad la posibilidad de contagiarse.
  • En EE.UU. es normal escuchar que “hay cosas más importantes que limpiar el polvo de la mesa del centro…” y muchas personas parecen tomar este consejo en serio. En España, sin embargo, es normal limpiar la casa todos los días (o contratar a alguien para hacerlo) y es habitual ver a gente limpiando a diario sus portales y hasta quitando el polvo de los azulejos de las ventanas.
  • En España encuentras suciedad en la calle y en los suelos de los bares, pero las casas están impecables por dentro. En EE.UU. muchas veces ocurre lo contrario: lo público está impecable pero las casas por dentro pueden estar menos cuidadas, bastante menos en algunos casos.
  • En EE.UU. está muy de moda comprar detergentes especiales para fregar el exterior de las frutas y las verduras. En España jamás lo he visto.

El concepto de sucio o limpio en la cultura

¿El suelo está limpio o sucio?

Encontramos otro ejemplo interesante de diferencias culturales en el suelo. Hay países como Japón donde jamás entras en casa con zapatos. En EE.UU. cuando compartí piso con una española y una colombiana, no querían que yo entrara con los zapatos  puestos porque teníamos moqueta (me extrañó un poco, pero veía su lógica). Lo normal en Estados Unidos es entrar en casa con zapatos y pisar el suelo, la moqueta y, en algunos hogares,  hasta poner los pies encima de algún que otro mueble.

Y luego tenemos la cuestión de si se puede comer algo que se ha caído en el suelo. Mientras que en EE.UU. o España veo a la gente tirar la comida que toca el suelo, he leído que existen países donde no solo se puede recuperar un alimento del suelo y comerlo, sino que si le haces una breve bendición te podría traer buena suerte. ¿Por qué no?

Lo fundamental del asunto es comprender que muchísimas veces, la limpieza o la suciedad está en nuestras cabezas. Es un invento de nuestra cultura, algo que nos han inculcado desde bebés. Y viene bien cuestionarlo.

Y en la higiene personal

Nunca olvidaré mi experiencia en un baño turco en Marruecos. Fuí a un baño público donde iba la gente normal y corriente. Sentada allí medio desnuda, —un poco vergonzosa e intentando gestionar toda clase de choques culturales—, me sorprendió una chica marroquí de mi edad que ¡quería practicar inglés conmigo! Así que me ofreció un estropajo y me enseñó a exfoliarme la piel. «Para nosotros sois sucios,» me explicó sonriendo y sin pudor, «porque os laváis con jabón en vez de limpiar la piel a fondo como nosotros.» ¡Sucios! ¿Nosotros? Y yo, que llevaba todo el viaje observando cada detalle y llegando a mis propias conclusiones… Fue toda una revelación para mí.

Entonces ¿todo vale?

Claro que existe la suciedad, o mejor dicho las sustancias que realmente suponen algún peligro para nosotros: virus, bacterias, parásitos y otros bichos que podrían provocar problemas. ¿Qué existen enfermedades infecciosas? ¡Por supuesto! ¿Qué nos viene bien vacunarnos antes de ir a países donde nuestras defensas no pueden protegernos de algún patógeno de allí? ¡Sin duda! Pero aún así, gran parte de la suciedad que nos asusta es totalmente benigna; no supone ningún riesgo o peligro.

Y la moraleja es…

Nuestro etnocentrismo se esconde una vez más en creencias incuestionables sobre las grandes “verdades” de la vida, que después de todo, son solo unas verdades entre otras muchas. Y conceptos como los de hoy, limpio o sucio, pueden tener un enfoque distinto según cada país. Y volvemos a la importancia de la formación intercultural, de viajar y de abrirnos a personas de otras culturas que nos aportan otras visiones de la vida.

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