El método sándwich: la mejor y la peor receta para criticar

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El método sándwich es una receta para realizar críticas constructivas sin ofender a tu amigo, familiar o compañero de trabajo. Estos son los ingredientes:

Primero, una rebanada de pan: algo positivo

Antes de compartir tu crítica, tienes que decir algo positivo: reconocer el esfuerzo y el trabajo de la otra persona. También puedes destacar sus mejores cualidades; todo depende de la situación.

Segundo, una loncha de jamón o queso: el mensaje negativo

Una vez que has dejado claro tu aprecio por la otra persona, llega el momento de revelar tu motivo real: darle un consejo o decirle algo que debería cambiar por el motivo que sea.

Tercero, otra rebanada de pan: algo positivo

Pero una vez que has lanzado tu crítica en forma de consejo, si es posible, debes volver a subirle la autoestima diciendo algo positivo.

Este método para comunicar malas noticias se utiliza tanto en EE.UU. que ni siquiera son conscientes de que están siguiendo una receta. Está tan integrado en su cultura, que si te atreves a criticar a alguien sin seguir estas reglas, seguro que te preparará un sándwich para comunicártelo.

 

¿Dónde falla el método sándwich?

El problema con este método ocurre cuando los americanos intentan utilizarlo con personas de otras culturas.  Estos sándwiches representan una forma de comunicación indirecta. Y la comunicación indirecta solo funciona si todo el mundo comprende sus reglas ocultas. Erin Meyer comenta este fenómeno a fondo en su libro The Culture Map, que os animo a leer.

¿Qué ocurre cuando un americano ofrece sus críticas constructivas a personas de otros países y culturas?

En el libro The Culture Map, Erin Meyers cuenta como preparó a una cliente francesa para trabajar en EE.UU. A los seis meses Meyers contactó con su cliente para ver cómo iba su proceso de adaptación y ¡estaba fenomenal! estaba feliz en su nuevo puesto, segura de haber encontrado por fin su lugar en este mundo.

Sin embargo, cuando la consultora Meyers habló con el jefe de su cliente, este le contó otra versión de los hechos. Los americanos habían intentado una y otra vez a comunicar a la francesa un listado de comportamientos que tenía que cambiar, pero era como si hiciera caso omiso. El problema estaba en las críticas acolchadas por el método sándwich que la francesa no sabía descifrar.

Como en muchas culturas del mundo entero, en Francia, las críticas se sirven muchas veces crudas, de forma directa y sin dejar lugar a dudas. Y el caso de Francia se repite en todo el mundo. Culturas reconocidas por su comunicación indirecta, pero muy directas a la hora de “corregir” a alguien.

Lo habitual en estos casos es que al pobre extranjero solo le llegue la parte blandita del sandwich: el pan  (los mensajes positivos, los piropos, el reconocimiento…) mientras que lo importante, la crítica, pasa totalmente desapercibida.

El método sándwich puede ser fuente de choque cultural.

Los españoles tampoco captan las críticas de los estadounidenses

España también tiene una cultura de comunicación indirecta, pero a la hora de lanzar una crítica puede ser como un dardo—sobre todo en el colegio— los niños vuelven a casa con sus deberes y sus exámenes marcados con rotuladores rojos indicando sus errores.

Hasta he visto la palabra MAL escrita en rojo encima de un trabajo, a veces en grande para atravesar la hoja entera. Esto sería pecado mortal en EE.UU.

Por lo contrario, en el trabajo percibo menos críticas y más comunicación indirecta para evitar conflictos. Pero esto tampoco prepara a los españoles para vivir y trabajar en Estados Unidos o con norteamericanos (ni de EE.UU. ni de Canadá, donde también utilizan bien los sándwiches).

Los españoles, como muchos extranjeros en EE.UU., pierden el mensaje real del método sándwich

En mi experiencia de muchos años mediando entre los españoles y estadounidenses, he comprobado que los españoles suelen quedarse con el pan (lo bueno) sin darse cuenta del jamón o el queso (la crítica). Es decir, que no perciben el motivo real de los deliciosos sándwiches que les preparan los americanos. Y si les cuesta percibir estas críticas, les cuesta muchísimo más realizarlas.

“Lo mejor es lanzar indirectas,” me dijo una española en un reciente taller de formación intercultural…

Pronto iría a Estados Unidos y estábamos estudiando el método sándwich. Aún así, ella no veía su utilidad; mejor comunicar de manera sutil, mandando “indirectas” como se hace en España. Desgraciadamente, en EE.UU. cualquier indirecta que no cumpla con su fórmula es una receta para el desastre porque ellos son incapaces de descifrar esos mensajes.

Si vas a vivir en EE.UU. tienes que aprender el método sándwich

El método sándwich falla a la hora de utilizarlo con personas que no lo comprenden. Pero en EE.UU. es una herramienta de comunicación imprescindible. Si convives o trabajas con estadounidenses y no sabes identificar estos mensajes, prepárate para los malentendidos. Y si no sabes comunicar en clave de sándwich, vas a vivir en estado perpetuo de choque cultural.

Un curso o taller de comunicación intercultural (cross-cultural) no solo enseña toda la teoría que subyace en el método sándwich, sino que te ofrece prácticas. Y lo que realmente necesitas son actividades prácticas y simulacros para experimentar esta comunicación en diferentes contextos: profesional, personal, familiar y social.

Apúntate a un curso, y comienza a cultivar tus habilidades para mejorar tus relaciones con EE.UU. compartiendo con ellos un buen sándwich de vez en cuando.

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