Relativismo cultural ¿Ninguna cultura es superior a otra?

Author: 2 comentarios Share:
El relativismo puede ayudar a superar el etnocentrismo pero solo respetando la ética y los derechos humanos.

Ninguna cultura es superior a otra, según el relativismo cultural: solo se puede juzgar otra cultura según sus propios criterios.

Es un bonito concepto teórico difícil de poner en práctica. Como expatriados en otro país, pronto comienza nuestro choque cultural. De repente todo lo que hemos dejado atrás parece mejor… es decir: superior. El etnocentrismo que llevamos dentro empieza a envenenar nuestra actitud hacía el nuevo destino.

Es normal que pasamos juicio. Como seres humanos siempre, siempre estamos contestando las tres preguntas claves (qué es, qué significa, qué hago) para todo lo que ocurre, todo lo que vemos, todo lo que vivimos. Así que es normal que ante cualquier prácticas de otra cultura, sentimos una disposición o positiva o negativa:

El velo islámico: ¿Es bueno, malo o neutro? ¿Es atractivo u ofensivo?

Los saltamontes fritos: ¿Son deliciosos o asquerosos?

El soborno: ¿Práctica cultural o crimen internacional?

La mutilación genital femenina: ¿Tradición para respetar o rito para eliminar?

El relativismo cultural nos enseña a comprender cualquier cultura desde dentro sin condenar prácticas culturales que no hacen daño a nadie.

El problema del relativismo cultural

Tenemos que aceptar cualquier práctica cultural sí o sí, por muy bárbaro que sea, simplemente porque en alguna cultura del mundo se considera normal o aceptable. Eso dice el relativismo cultural en su versión más extremista. ¿Pero de verdad todo vale, desde las torturas hasta el canibalismo? En realidad, no. El relativismo cultural es útil cuando hacemos distinguimos entre:

  • Diferencias culturales que deberíamos comprender, aceptar y/o tolerar.
  • Diferencias culturales que deberíamos condenar y erradicar.

Desgraciadamente este punto ha polarizado el mundo entre los amigos del relativismo cultural que ven en ello un camino hacía la tolerancia, la paz y la productividad (a nivel profesional) y los enemigos del relativismo cultural quienes lo asocian con relativismo moral, la idea de que el bien y el mal depende de la opinión de cada uno.

La definición del relativismo cultural según sus enemigos

¿Cuál es el peligro real del relativismo cultural? Según sus detractores, puede servir de excusa para cualquier barbaridad, desde el genocidio hasta el sacrificio humano si forma parte de una cultura… Si todas las culturas son igualmente válidas. ¿Quién soy yo para juzgar?

Así es que los enemigos de esta marca del relativismo lo definen así:

“El Relativismo Cultural es la idea de que los sistemas morales o éticos, los cuales varían de cultura a cultura, son todos igualmente válidos, y ningún sistema es en realidad ‘mejor’ que otro… Por lo tanto, cualquier opinión sobre la moralidad o ética está sujeta a la perspectiva cultural de cada persona… esto significa que ningún sistema moral o ético puede ser considerado como el “mejor” o el “peor,” ni  ‘bueno’ o ‘malo’.”

¡Cuidado! Dice esta definición que el bueno y el malo existen. El simple hecho de estar en otro país, no significa que todo vale porque allí dicen que sí. El simple hecho de que una cultura existe, no significa que es igual de buena que otra cultura. Hay estándares universales, si no, la vida no tendría sentido. Si no, el mundo se abocaría en un caos.

El significado real del relativismo cultural

Repitamos que el relativismo cultural es útil cuando hacemos distinguimos entre:

  • diferencias culturales que deberíamos comprender, aceptar y/o tolerar
  • diferencias culturales que deberíamos condenar y erradicar.

En realidad, la gran mayoría de diferencias culturales que encontramos en otros países o en un equipo multicultural no son ni buenos ni malos. Son, simplemente diferentes, con un valor ético totalmente neutro. Y en cuanto a calidad superiores o inferiores según la vara de medir que utilices: antes de sacar la nuestra, es imprescindible utilizar la de ellos.

El relativismo cultural nos invita a acercarnos a otras culturas con humildad, sin juzgar con nuestros criterios. Es una oportunidad para abrirnos y aprender, no para encerrarnos porque nada cumple nuestros estándares. Pero siempre limitándonos a todos los aspectos de la cultura que son diferente, sin causar daños a las personas.

Relativismo cultural con límites: derechos humanos primero

Pero ¿Y qué suceden con las barbaridades que comente el mundo? ¿Qué hacemos ante los sobornos, la esclavitud, la explotación, el genocidio, las torturas y la mutilación del órgano femenino?

El relativismo cultural moderado permite reconocer límites. Hay reglas internacionales reconocidas por casi todos, y hay que respetarlas.

Hay que marcar el límite entre la tolerancia total y la tolerancia cero.

En realidad, los mismos antropólogos que promocionaron el la tolerancia total de todas las culturas del mundo provocaron el rechazo de sus ideas… En 1948, por ejemplo, la Asociación de Antropólogos Americanos se negó a apoyar la Declaración Universal de Derechos Humanos básicamente por considerarla un ejemplo más de occidente intentando imponer sus valores en el mundo.

Carolyn Fluehr-Lobban, antropóloga especializada en las culturas de Sudán cuenta el dilema que encontró en ese país: ¿Era ético limitarse a observar la mutilación genital de las niñas sin hacer nada para promover el cambio? Una de las intervenciones donde mueren cientos de niñas cada año. Durante muchos tiempo, Carolyn se escondió detrás de su relativismo cultural, hasta que un día llegó a la conclusión de que es un enfoque sumamente útil mientras que se trate de practicas culturales que no hagan daño a las personas:

“Hay daño cuando hay muerte, dolor, discapacidad, pérdida de libertad o de placer que es el resultado del acto de un humano hacía otro. Podemos utilizar la noción de daño a individuos o grupos para explorar el terreno entre derechos universales y relativismo cultural.”

Una vara de medir para expatriados, líderes internacionales y otros

Antes de juzgar bien o mal las infinitas prácticas, valores y creencias culturales que encontramos fuera y dentro de nuestras fronteras, hay que medir con la vara del daño y sufrimiento humano. Si una costumbre no hace daño a nadie, estamos ante una diferencia que tenemos que explorar a fondo, comprender mejor, y aprender a aceptar de alguna manera.

El bikini: ¿Es bueno, malo o neutro? (¿Hace daño a alguien?)

El jamón serrano: ¿Es delicioso o asqueroso? (¿Me perjudica si alguien lo come?)

El consumismo: ¿Es un rito cultural o un atentado contra la naturaleza? ¿Cuáles son los límites de esta práctica?

Los paraísos fiscales: ¿Se tratan de cultura o de crimen internacional? ¿Quiénes son sus víctimas?

El sexo fuera del matrimonio: ¿Preferencia cultural o pecado mortal? ¿Es perjudicial para las personas?

Las cirugía estética: ¿Tradición para respetar o rito para eliminar? ¿Cuál es su efecto neto en las sociedades que lo practiquen?

El bikini puede ser objeto de críticas por personas etnocéntricas que no comparten los valores culturales que permiten esta prenda de vestir.

 Hay que superar los límites que nos imponen la cultura

El relativismo cultural puede suponer nuestra liberación de la jaula de nuestra cultura. Porque al final del día, cada cultura ha evolucionado para solucionar los problemas básicos y universales de la vida. Las soluciones que nos ha enseñado nuestra cultura no son las únicas, e incluso muchas veces no son las mejores.

El relativismo cultural sujeto a reglas éticas, como no matar, exterminar o hacer daño a otros seres humanos, es un camino hacía la humildad necesaria para aprender de otras culturas. Es el verdadero camino hacía un futuro mejor para todos.

Leer más en icultural:

Cómo quitar las gafas de tu cultura y ver la vida de otra manera

Antes de ir al médico en otro país deberías saber…

¿Cómo sabes lo que es normal? Cuatro bebés ofrecen la respuesta

También recomendamos estos recursos excelentes:

Relativismo Cultural – artículo escrito por un grupo religioso, cristiano desde un punto de vista filosófico. Utilizan los argumentos contra el relativismo moral sin tener en cuenta que la ética sería solo una faceta del interculturalismo.

Relativismo Moral – el mismo grupo de autores exponen argumentos en contra del relativismo moral, elemento que muchos antropólogos también intentan eliminar del relativismo cultural hoy en día a favor de la protección de derechos humanos a nivel global.

Relativismo Cultural 2.0 por Michael F. Brown – un excelente artículo comprensivo sobre el tema de relativismo cultural, relativismo moral y derechos humanos desde el punto de vista de un antropólogo. Incluye la historia del relativismo cultural explicando las contribuciones de Franz Boas, Ruth Benedict, Margaret Mead, Melvill Herskovits, Robert Lowie y otros antropólogos destacados.

 

 

Previous Article

La belleza femenina cambia de un país a otro

Next Article

Descubre el software de tu mente

Puede que también estés interesado en...

2 comentarios

  1. “El simple hecho de que una cultura existe, no significa que es igual de buena que otra cultura. Hay estándares universales, si no, la vida no tendría sentido. Si no, el mundo se abocaría en un caos.” Precisamente lo último que dices es lo que hace que dentro de una cultura en particular, sí exista el concepto de bien y mal; pero quién pertenece a una cultura diferente, vive en un mundo diferente; si ni si quiera hay interacción entre ambas culturas ¿Cómo puedes decir que la vida no tendría sentido o que el mundo sería un caos?

    “Antes de juzgar bien o mal las infinitas prácticas, valores y creencias culturales que encontramos fuera y dentro de nuestras fronteras, hay que medir con la vara del daño y sufrimiento humano.” Hay un enorme problema en hacer esto; ni si quiera el daño y el sufrimiento humano se debe ver de manera aislada, tiene que verse de una forma holística si se quiere comprender mejor, porque las partes negativas (costos, daños, sufrimiento) de una cultura no están desconectadas de las partes positivas de ella (beneficios, orgullo, felicidad), ni tampoco están desconectadas de las circunstancias del contexto en el que la gente vive. Esto quiere decir que los daños y sufrimiento que vemos, son siempre una parte intrínseca del equilibrio social, y su ausencia podría llevar a males mayores o a una pérdida de otros beneficios dentro de esa realidad compleja. A esto hay que agregar que cualquier juicio acerca de la importancia e intensidad de un daño está ligado a la propia cultura, y por esa razón no hay una forma de ser imparciales a la hora de juzgar esto en el contexto de otra cultura. Sólo la gente que vive dentro de su propia cultura tiene una opinión válida acerca de los daños y sufrimiento que existen dentro de su propia cultura.

    1. Muchas gracias por el comentario. En realidad, estoy de acuerdo contigo. Mi experiencia viviendo fuera de mi país durante tantos años me ha enseñado una y otra vez la relación tan estrecha entre lo positivo y lo negativo. Sin embargo, también creo que vale la pena luchar dentro de cada cultura para mejorar. Y a veces me encuentro con sufrimiento innecesaria que podríamos eliminar incluso manteniendo o aumentando los beneficios. A veces hay una línea muy borrosa entre el precio que tenemos que pagar por algo y nuestra pereza ante una posibilidad para mejorar.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *